El Athletic Club lidera un medallero regional con 33 títulos y una tradición centenaria
La relación entre el fútbol vasco y la Copa del Rey es una de las más estrechas y exitosas de la historia del deporte español. Según los registros históricos actualizados a este febrero de 2026, los clubes de la región acumulan un total de 33 trofeos, consolidando a Euskadi como una potencia indiscutible en el torneo del K.O. El gran protagonista es, sin duda, el Athletic Club, que con 25 Copas y 17 subcampeonatos se mantiene como el «Rey de Copas» histórico del territorio y uno de los máximos exponentes de la competición a nivel nacional.
El éxito vasco no se limita únicamente al conjunto bilbaíno. El Real Unión de Irún ocupa un lugar de honor en la historia con 4 Copas en sus vitrinas, un mérito extraordinario para un club que marcó una época en los inicios del fútbol estatal. Por su parte, la Real Sociedad suma 3 títulos y 5 subcampeonatos, destacando su capacidad competitiva constante. Incluso el Arenas de Getxo, con 1 Copa y 3 finales disputadas, forma parte de este selecto grupo de campeones que han llevado el trofeo a tierras vascas.
Finalistas y aspirantes: el camino de Osasuna, Alavés y Eibar
No todos los éxitos se miden en trofeos; llegar a la final es un hito que define la ambición de los equipos de la cuenca del Ebro y la cornisa cantábrica. El CA Osasuna ha rozado la gloria en dos ocasiones, sumando 2 subcampeonatos que mantienen viva la ilusión de la parroquia rojilla por estrenar su palmarés. En una situación similar se encuentra el Deportivo Alavés, que cuenta con 1 subcampeonato tras una histórica final que queda grabada en la memoria de Vitoria-Gasteiz.
Por último, clubes como el SD Eibar, aunque todavía no han logrado alcanzar una final o levantar el título, representan la perseverancia de un fútbol modesto pero extremadamente profesional. El balance global de 33 títulos totales reafirma que la Copa del Rey es la competición fetiche para los equipos vascos, donde la tradición, la cantera y el espíritu de lucha se traducen en una presencia masiva en las finales a lo largo de más de un siglo de competición.





