Una lesión traicionera que ralentiza a dos de las grandes joyas del fútbol español
La pubalgia está condicionando el rendimiento de Nico Williams y Lamine Yamal. Aunque ambos han vuelto a competir, los médicos hablan de una recuperación larga y propensa a recaídas.
La recuperación total puede extenderse hasta medio año
La pubalgia es una lesión compleja. Incluso cuando el jugador recibe el alta médica, rara vez vuelve al 100% de inmediato.
En cuadros leves, el regreso a los terrenos de juego puede llegar entre las 4 y 8 semanas, pero no necesariamente con plena potencia, explosividad o resistencia.
Si la lesión es más persistente o hay recaídas, el proceso puede alargarse entre 3 y 6 meses para recuperar el nivel élite. Algunos futbolistas tardan aún más cuando la respuesta muscular no es buena o la carga competitiva es alta.
Volver a jugar no significa volver a rendir
Entre médicos y fisioterapeutas existe consenso: después de una pubalgia, la capacidad física puede reducirse hasta un 50% durante la readaptación.
Esa pérdida explica la intermitencia que muestran Lamine Yamal y Nico Williams: molestias, bajada de explosividad, menor continuidad y riesgo de recaída.
Los futbolistas pueden competir, pero sin garantías de mantener ritmo, aceleraciones o resistencia al máximo nivel. Por eso, la recuperación real se mide en meses, no en semanas.
Factores que marcan el tiempo de vuelta
- Edad y predisposición física del jugador
- Cumplimiento estricto del plan de fisioterapia
- Número de recaídas antes de estabilizar la zona
- Exigencia física y frecuencia de partidos

Nico Williams y Lamine Yamal, dos casos casi gemelos
En el Athletic Club, los servicios médicos se mantienen “moderadamente optimistas” con Nico Williams, pero reconocen un riesgo alto de recaída por el historial reciente.
En el FC Barcelona, Lamine Yamal sigue en fase de readaptación. Expertos consultados apuntan que la pubalgia “le resta cerca del 50% de su capacidad competitiva”, razón por la cual todavía no ha recuperado su nivel previo.
Para ambos, la recuperación funcional puede lograrse en 1 o 2 meses, pero para volver al 100% físico y minimizar recaídas se necesita un periodo de 3 a 6 meses, dependiendo del cuerpo y de la carga competitiva.




