El delantero de San Sebastián anotó un doblete para apagar el susto ante el Levante y llega indomable al derbi copero.
La urgencia mandaba en San Mamés y el Athletic entendió el mensaje. Ante un rival hundido en la tabla, los de Valverde necesitaban ganar sin matices. La expulsión temprana de Matturro allanó el camino, aunque a los leones les costó más de la cuenta imponer la superioridad numérica.
El triunfo se explicó por un breve fogonazo ofensivo y por la química entre Iñaki Williams y Guruzeta, decisiva para romper el atasco granota. Volver a ganar en Liga, algo que no sucedía desde diciembre, fue casi un alivio colectivo. Tres puntos que oxigenan a un Athletic antes del derbi copero.
Buena parte de la levantada rojiblanca y del sueño copero tiene nombre propio: Gorka Guruzeta. El atacante de 29 años está imparable: con su doblete de ayer, ya suma siete goles en nueve partidos.
Mentalidad fuerte para soltarse
El propio delantero lo tiene claro: «La cabeza es lo más importante”. Liberado del lastre del gol, ahora decide con pausa y ejecuta con instinto, una mezcla que ha disparado sus números en Liga, Champions y Copa.
Lee también
Para el donostiarra, el punto de inflexión no ha sido otro que “insistir” en el camino. Las ocasiones siempre estuvieron ahí y ahora, con la confianza de vuelta, el gol fluye y todo se simplifica: el ‘pichichi’ vuelve a hablar el idioma que mejor domina, el de la red.
Valverde ya piensa en la Real
El Txingurri ya piensa en la ida del derbi copero y dosificó a su pieza más afilada. La retirada de Guruzeta ante el Levante en el minuto 62 dejó un mensaje claro. El goleador asume galones y apunta al debe colectivo con el objetivo de no dejar ventajas a la Real de Matarazzo.
El guipuzcoano no escondió que el rendimiento y los resultados de esta temporada en San Mamés están siendo inferiores a los esperados (solo ganó 6 de 12). «Este año se nos ha complicado un poco más ganar en casa”, dijo Guruzeta.
El derbi aparece ahora como el gran escenario para saldar cuentas. Guruzeta llega con hambre y la ambición de dejar su sello en San Mamés, consciente de lo que pesa un gol en una semifinal. Su pulso con la zaga realista marcará el camino hacia La Cartuja.





