Álvaro Núñez brilla en el Celta y Rincón hace el gol del 3-0 al Athletic mientras el club no acierta con sus laterales derechos

Periodista Deportivo |

Dos canteranos formados en Lezama destacan cedidos o traspasados mientras el Athletic sigue sin encontrar soluciones propias en esa posición

El sábado dejó 2 imágenes que invitan a la reflexión en Bilbao. Hugo Rincón, cedido por el Athletic al Girona, marcó el primer gol del 3-0 que hundió a su propio club cedente en Montilivi. Días antes, Álvaro Núñez había debutado y descollado con el Celta. 2 productos de Lezama en la diáspora. 2 jugadores formados con el escudo del Athletic que hoy suman en otros proyectos mientras el club no termina de resolver uno de sus problemas más persistentes: el lateral derecho.

La paradoja de Rincón

El caso de Hugo Rincón tiene una dimensión especialmente incómoda. El navarro de Valtierra fue cedido al Girona sin cláusula del miedo, una decisión que Valverde no cuestionó públicamente el sábado pero que quedó expuesta de la peor manera posible. No solo el Athletic perdió. Perdió ante un gol del jugador que ellos mismos prestaron. La gestión de su cesión, sin protección contractual ante rivales directos, resulta difícil de entender desde fuera.

Álvaro Núñez, otro que crece lejos de San Mamés

Álvaro Núñez es otro nombre que añadir a esa lista. Formado en Lezama, ha debutado y rendido con el Celta en un momento de la temporada en el que el Athletic lleva semanas buscando soluciones en el lateral derecho sin encontrarlas del todo. Gorosabel y Areso se han ido alternando sin que ninguno termine de ofrecer las garantías que el sistema de Valverde necesita en ese carril.

Una gestión que nadie entiende

La política del Athletic con sus laterales derechos canteranos es, cuanto menos, desconcertante. El club presume de su modelo de cantera y lo defiende como seña de identidad. Sin embargo, la gestión de los perfiles específicos para esa posición no sigue una lógica clara. Se ceden jugadores sin protección, se dejan marchar otros y mientras tanto el primer equipo sigue buscando respuestas en una demarcación que Lezama ha demostrado saber producir.

La diáspora no es nueva. Pero el sábado en Montilivi tuvo nombre, apellido y número en la espalda. Y marcó para el equipo contrario.