El atacante catalán vuelve a ser relegado por Valverde. Ni siquiera el parate de Nico le abre las puertas a tener minutos.
Ernesto Valverde no termina de ver a Robert Navarro como pieza estructural en este tramo decisivo. Mientras el Athletic Club ha enlazado tres triunfos que reenganchan a la grada y reafirman el pulso competitivo, el extremo no ha logrado subirse a esa ola.
La consigna del Txingurri es clara: sostener la inercia en LaLiga y no levantar el pie ahora que el equipo ha encontrado continuidad. En ese contexto, la baja prolongada de Nico Williams por el tratamiento de su pubalgia abre una vacante sensible en el costado izquierdo.
Esa oportunidad parecía diseñada para Navarro, aunque el preparador extremeño estudia alternativas que ofrezcan matices distintos. Si bien el talento del joven atacante es indiscutible, su encaje aún no termina de convencer al entrenador.
Banquillo fijo en plena escalada rojiblanca
Los números retratan la situación de Navarro: apenas seis titularidades en 25 jornadas de LaLiga. Ni siquiera la plaga de lesiones que golpeó al ataque (Nico, Berenguer y Sancet fuera en distintos tramos) le abrió de par en par la puerta del once.
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No es titular desde la jornada 21 frente al Sevilla FC, y el calendario ha seguido avanzando sin él en la foto inicial. Mientras el Athletic Club encadena tres triunfos y vuelve a mirar a Europa con ambición, el extremo aguarda su momento.
Valverde lo considera un agitador útil en segundas partes, pero no una pieza confiable de arranque, y esa frontera empieza a marcar su temporada.
Unai Gómez, el elegido
El examen ante el Elche CF fue revelador. Con la banda huérfana, Valverde apostó por la zancada de Unai Gómez antes que por el desborde de Robert Navarro. Fue una declaración de intenciones: profundidad al espacio y presión feroz sobre la salida rival.
Unai respondió al encargo y reforzó su candidatura. Mientras uno suma argumentos, el otro contempla el partido desde la orilla, con el cronómetro corriendo en su contra.
Con la Copa del Rey asomando en el calendario, la gestión de esfuerzos será quirúrgica. El mensaje del técnico es nítido: quien entre debe elevar el ritmo y sostener la presión alta. Siempre a la sombra de Nico Williams.





