Un duelo peligroso en San Mamés donde el Athletic necesita reaccionar ya para evitar la caída y recuperar su sitio europeo
Domingo, 14:00 horas, San Mamés. El Athletic Club recibe al Real Oviedo en un encuentro que huele a partido trampa por todos los costados: si los leones tropiezan de nuevo, la sensación sería de caída libre; si ganan, el contexto cambia y el equipo vuelve a asomarse a la parte alta. Es así de sencillo y, al mismo tiempo, así de dramático. El equipo de Ernesto Valverde llega dolorido por la derrota en Champions, con bajas importantes y la presión del calendario, pero también con una noticia que cambia el panorama: Gorka Guruzeta y Nico Williams entrenaron con el grupo.
El regreso de Guruzeta y la duda de Nico alivian a Valverde antes de un duelo que exige pegada e imaginación
La gripe dejó a Guruzeta fuera del viaje a Inglaterra, pero ya ha trabajado con normalidad y todo indica que estará disponible. El caso de Nico Williams es distinto: su pubalgia obliga a ir con cuidado y solo el entrenamiento del sábado confirmará si está para ser titular, para minutos sueltos o para esperar una semana más. Pero para Valverde, tener al menos una parte de su potencia ofensiva ya es una bendición en un partido cerrado, incómodo y que va a requerir talento individual.
La tarde tiene otro protagonista: Selton Sánchez. El chaval, que dejó un debut con enorme desparpajo en Champions, tiene todas las papeletas para arrancar desde el minuto uno como mediapunta o interior, con el objetivo de darle velocidad al balón y creatividad entre líneas. El míster lo dejó claro: “no tengo duda del jugador que va a ser”. La apuesta es real. Asier Hierro espera su oportunidad desde el banquillo, pero su nombre también está en la mesa para la segunda parte si el encuentro se atasca.
El cuerpo técnico entiende que no basta con control y posesión. Sin Oihan Sancet y con varios titulares tocados, el plan pasa por aprovechar el empuje de la gente joven, agitar el partido y evitar que el Real Oviedo se sienta cómodo en su bloque bajo. La presión en campo rival será clave, así como la capacidad de finalizar las jugadas sin regalar transiciones.

San Mamés debe empujar: ambiente grande para un duelo pequeño solo en apariencia y peligroso en realidad
La clasificación enseña una cosa y la sensación enseña otra: el Athletic está lejos de sentirse un equipo en crisis, pero las dudas de los últimos días han removido el ambiente. Por eso este choque contra el Real Oviedo tiene un componente emocional enorme. Ganar no solo significa sumar tres puntos; significa cortar debate, recuperar confianza y llegar al parón con aire fresco.
Enfrente espera un Real Oviedo peligroso y competitivo, acostumbrado a castigar errores ajenos y a manejar partidos largos sin desesperarse. El plan de los asturianos es claro: partido lento, poca vertiginosidad y aprovechar cualquier fallo defensivo. El Athletic ya sabe lo que pasa cuando regala ocasiones: en Europa lo ha pagado muy caro.
El fútbol también tiene algo de energía: un buen inicio, un gol pronto y el partido cambia. Las miradas, en ese sentido, van hacia Guruzeta, hacia Nico si llega y hacia Iñaki Williams, que puede ser la referencia para romper al espacio. Selton será el que conecte con ellos y el que le dé ritmo a la jugada.
Todo esto sucede con la presión extra del horario: domingo a las 14:00, el horario del aficionado de comida rápida y del fútbol incómodo. Pero San Mamés no suele fallar. El club espera un ambientazo, con la grada respondiendo a la noche difícil en Inglaterra y premiando el debut de los jóvenes. Para Valverde, ese apoyo es parte del plan: si el partido se complica, la energía de la afición tiene que empujar a los chavales.
El partido es trampa por definición: si el Athletic no entra fuerte, sufre; si se impone desde el primer minuto, puede abrir una tarde tranquila. La diferencia entre mirar hacia arriba o hacia abajo está, literalmente, en noventa minutos.




