El estadio Riyadh Air Metropolitano sigue en constante evolución. Con la llegada de Apollo, se prevén nuevas mejoras en la casa del Atleti.
Desde que los colchoneros inauguraron su nuevo hogar en 2017, nunca se dejó de pensar en mejoras. Las ideas ya estaban sobre la mesa, pero con la llegada del conglomerado estadounidense se ejecutarán. Apollo no solo invertirá en el césped, sino también en la infraestructura.
Hace unos meses, Cruz y Ortiz, el estudio que dio forma al Metropolitano, desveló que el Atlético había solicitado una revisión del envoltorio exterior del estadio. El club busca ajustar la piel de su casa, corregir detalles y actualizar una imagen que ya forma parte del paisaje rojiblanco.
El estadio ya dio un primer salto estético con el nuevo videomarcador, pero el Atleti quiere ir más allá. El club quiere cerrar la peineta y recuperar esa mística que por medio siglo tuvo al Calderón como protagonista.
Revestir el estadio, siguiente misión
El proyecto aún no tiene forma oficial, pero la imaginación ha volado antes de tiempo: una propuesta viral en redes imagina una cubierta que cae hasta el suelo y cierra el estadio por completo. La idea gusta porque apunta a lo que se necesita.
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El debate nace del material y de la imagen. El hormigón visto no convence al club ni a Antonio Ortiz, cofundador de Cruz y Ortiz. El encargo es claro: cambiar la cara del estadio sin traicionar su esencia.
Inyección económica para cumplir los sueños
La empresa miamense desembarcó en Madrid con una inversión de 1.450 millones de euros para reforzar un proyecto que crece a pasos agigantados. En primer término, el club anunció el desarrollo de la ciudad deportiva: un proyecto de unos 800 millones de euros, que contará con aportaciones de Apollo, fondos CVC y el propio club, para mejorar las instalaciones y la experiencia del aficionado.
Todo apunta a que las obras volverán, aunque solo por fuera y sin tocar el aforo de 70.460 asientos. El Atlético no quiere quedarse atrás en la carrera de los grandes templos. Modernizarse es sobrevivir.
El otro anhelo silencioso entre la parroquia rojiblanca: combatir el frío. Nunca existió calefacción en el Calderón y el Metropolitano aún arrastra esa deuda con su gente, como se comprobó ante el Alavés. Se viene una etapa de revolución y evolución para seguir elevando el listón del Atlético.





