Antoine Griezmann salió del banquillo para rescatar al Atlético de Madrid con un doblete ante un Levante heroico en el Metropolitano

El francés cambió un partido espeso del Atlético de Madrid, derribó la muralla del Levante y evitó un final inesperado en el Metropolitano

El partido fue una montaña rusa emocional. El Atlético de Madrid dominó desde el primer minuto, pero sin puntería, sin claridad y sin ese toque final que rompe partidos. El Levante resistió como un boxeador con la guardia alta esperando su momento para golpear.

Todo cambió cuando apareció Antoine Griezmann, convertido en desatascador, brújula y martillo. Entró desde el banquillo, tocó su primer balón y marcó. Tocó el segundo y volvió a clavar otro. Dos golpes quirúrgicos que mandaron el partido a la lógica y sacaron un suspiro enorme de las gradas del Riyadh Air Metropolitano.

Un monólogo del Atlético de Madrid con dominio incontestable, centros constantes y muy poca claridad en la definición

La tarde arrancó con energía rojiblanca. Marcos Llorente, Pablo Barrios, Axel Witsel y compañía encerraron al Levante con ataques por los dos perfiles, centros laterales, combinaciones cortas y presión alta. La defensa granota pareció resistir con lo justo, hasta que un envío desde la derecha terminó en una acción inverosímil: Dela empujó el balón a su propia portería intentando evitar que Sørloth rematara.

Con el 1-0, el Metropolitano esperaba una tarde tranquila. Pero este Atlético tiene la manía de complicarse la vida. En el primer córner del Levante, y en su primera llegada real, Manu Sánchez cabeceó en el segundo palo ante una reacción lenta de Jan Oblak, y el marcador volvió a empate.

A pesar del susto, el guion no cambió. El Atlético continuó insistiendo, especialmente con centros y jugadas por banda. Pero el Levante defendió como si cada despeje fuera un tesoro, bloqueando balones que parecían gol, y obligando al equipo de Diego Pablo Simeone a remar contra un muro numantino. El descanso llegó con un mensaje evidente: dominio total, efectividad mínima.

Cambio de plano, murmullos en la grada y un banquillo que desbloqueó el tablero táctico

En el arranque del segundo tiempo, algo se quebró. El Levante se adelantó unos metros, robó aire, atacó con más valentía y provocó nervios en el estadio. El cansancio rojiblanco empezaba a pesar y los centros se repetían sin destino. Las gradas pedían reacción. Simeone la encontró en el banquillo.

Entró Griezmann por Sørloth, que volvió a marcharse sin dejar impacto, y el partido cambió en un chasquido. Primer balón que tocó el francés, primer gol: pase de Llorente, definición de lujo y respiro colectivo. El 2-1 fue un jarro de agua fría para un Levante que estaba creciendo.

Pero el encuentro todavía tenía sobresaltos reservados. Koyalipou tuvo el empate en un remate en el área que obligó a Oblak a sacar una mano de las que valen partidos. Salvó el 2-2 cuando el aire pesaba y la tensión se podía cortar.

Griezmann

Gol final, susto tardío y un triunfo que vale más por cómo se ganó que por el marcador

Con el partido roto, el Atlético encontró espacios y el tercer gol llegó tras un disparo que Ryan no pudo atajar. El rechace cayó a los pies de Griezmann, que empujó el 3-1 para cerrar la tarde y su propio doblete.

Aún hubo un último sobresalto: gol de Carlos Álvarez, anulado por fuera de juego previo de Moreno. El VAR evitó un final dramático.

La victoria mantiene al Atlético de Madrid en zona Champions, evita incendios en el parón y confirma lo evidente: cuando Griezmann aparece, todo se ordena. La pregunta inevitable se queda flotando: ¿hasta cuándo insistirá Simeone con Sørloth?

Mairenis Gómez, licenciada en Arte y certificada por Google for Education, acumula más de 10 años de experiencia en información futbolística y de última hora dentro del entorno digital. Desde hace dos años forma parte de GOL Digital, donde se especializa en datos aplicados a la información del fútbol español.