El equipo de Diego Simeone gana en un duelo embarrado donde el Getafe hizo incómodo cada minuto y obligó a sufrir hasta el final
El Atlético de Madrid volvió a respirar después de un partido espeso, duro y lleno de barro futbolístico en el Coliseum. El equipo de Diego Simeone necesitó un autogol de Domingos Duarte para encontrar el único resquicio posible en un encuentro que parecía condenado al 0-0. Fue un triunfo corto en brillo, pero enorme en valor para seguir alimentando la pelea por el título.
El Getafe, fiel a su estilo competitivo, presionó alto, mordió cada balón dividido y desactivó casi todos los mecanismos ofensivos rojiblancos. El choque tuvo más interrupciones, roce y desgaste que ocasiones, algo que el plan de Bordalás suele buscar y que el Atleti sufrió desde el inicio. Sin lucidez en campo contrario, el equipo capitalino encontró muy pocas conexiones limpias para generar peligro real.
El solitario gol del triunfo llegó en un final inesperado tras una acción forzada entre Raspadori y Griezmann en el área azulona
La primera parte dejó muy poco para la memoria. Apenas una doble intervención de David Soria ante Nico González rompió la monotonía de un encuentro hundido en duelos y segundas jugadas. El Atleti avanzaba metros, pero sin ritmo ni precisión, y el Getafe resistía con oficio y una energía constante en cada disputa.
En la reanudación entró Giacomo Raspadori, que al menos aportó la “chispa” que faltaba. No mejoró todo el juego rojiblanco, pero sí ofreció un punto de amenaza que antes no existía. Probó a Soria con un remate firme y más tarde se inventó el centro que terminó decidiendo el resultado. A los 82 minutos, con la grada preparada para un empate sin goles, llegó el error fatal: Duarte, presionado por Antoine Griezmann, tocó hacia su propia portería y cambió el destino del partido.
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El final fue de sufrimiento, con un Getafe volcado y un Atleti obligado a resistir un remate al palo que pudo arruinar la noche
El gol no transformó al Atlético, pero sí levantó al Getafe, que se lanzó con todo para rescatar un punto. El momento más crítico llegó con un disparo de Mauro Arambarri que se estrelló en el poste tras una jugada rápida en el borde del área. Ese temblor final recordó que el Atleti había ganado, pero no dominado.
El triunfo deja al equipo rojiblanco afianzado en la cuarta plaza y con 28 puntos que lo acercan a la pelea con Barcelona, Real Madrid y Villarreal. El Getafe, por su parte, permanece en la zona noble, aunque el golpe lo deja a merced de caer algunas posiciones en una liga cada vez más apretada. En un duelo feo, trabado y sin brillo, el Atleti encontró oro donde no había casi nada.





