Atlético de Madrid llega al Barça en Champions con ocho apercibidos y Simeone también bajo amenaza de sanción

Periodista Deportivo |

Los colchoneros llegan con la alarma encendida por las amarillas. En el Metropolitano aún hay enfado por la actuación del VAR en el choque liguero.

El Atlético de Madrid afronta el duelo de ida de los cuartos de final de la Champions en el Camp Nou con un extra de tensión. Hasta ocho jugadores del equipo rojiblanco están apercibidos de sanción, lo que convierte cualquier amarilla en una amenaza directa para la vuelta.

Thiago Almada, Robin Le Normand, Giuliano, Lenglet, Marcos Llorente, Marc Pubill, Matteo Ruggeri y Pablo Barrios conforman la lista de futbolistas en riesgo. De los ocho, Barrios será baja por lesión. En ese sentido, el Cholo Simeone también se encuentra a una tarjeta de la suspensión.

Por su parte, el Barcelona llega con cuatro apercibidos: Lamine Yamal, Marc Casadó, Fermín López y Gerard Martín. Entre ellos, la atención se centra en el extremo, pieza clave de Hansi Flick por su capacidad para desequilibrar y marcar diferencias en una fase determinante en el sueño europeo.

La sombra del VAR, presente

El enfrentamiento europeo llega marcado por la polémica arbitral del duelo liguero del pasado sábado. En la segunda mitad, el VAR rebajó la expulsión de Gerard Martín a amarilla tras una clara entrada con la plancha sobre Thiago Almada, generando la protesta del Atlético.

Los rojiblancos aún esperan las explicaciones al CTA y expresaron a través de sus redes la frustración: «Es imposible competir cuando te explican unas reglas y se aplican otras«.

Precedentes negativos

Ahora, la línea más sensible del equipo rojiblanco estará bajo la lupa del colegiado István Kovacs. El historial con este árbitro rumano no es favorable: el Atleti nunca ha ganado y en el precedente de la Champions ante el Galatasaray mostró siete amarillas.

Repetir una actuación así en el Camp Nou podría dejar a Simeone sin recursos de cara a la vuelta en el Metropolitano. Y en un partido de alta tensión pareciera ser utópico que el Atlético no salga a jugar “con el cuchillo entre los dientes”.