El estelar mediocampista germano cierra las puertas del Bayern Munich y se transforma en una de las grandes oportunidades del mercado.
El Atlético de Madrid sigue con lupa el horizonte de Leon Goretzka, una de esas piezas que el mercado coloca en rojo. El centrocampista del Bayern entra en su último año de contrato y el ruido alrededor de su futuro va en aumento. En el Metropolitano conocen bien el terreno.
En tierras bávaras, el escenario se ha ido torciendo para el internacional alemán. La renovación no avanza y el club no parece dispuesto a romper la economía por retenerlo. Si no hay giro inesperado, quedará libre, una circunstancia que ya ha activado a gigantes como el Atleti, Barça, Juventus y Nápoles.
Algo más que una ganga
Goretzka, con 30 años, sigue siendo un futbolista de alto voltaje competitivo. Cotiza en torno a los 22 millones, suma 67 partidos con Alemania y ofrece un físico imponente: 1,89 metros de potencia y recorrido. Puede anclar el medio, llegar al área y sostener duelos, un perfil que encaja como anillo al dedo en el libreto rojiblanco.
En Alemania se desliza que el Atlético está bien colocado en la carrera. El precedente de Witsel, fichado libre y con rendimiento notable, pesa en la balanza. Simeone maneja a Koke como faro, espera respuestas de Cardoso, Gallagher no convence y sabe que Barrios juega en otro registro.
Por eso, pensar en Goretzka es pensar en estabilidad a medio plazo. El de Bochum no atraviesa su mejor relación con el Bayern y ve con buenos ojos un cambio de aires. España o Italia asoman en el mapa, pero el Atlético no pierde de vista la jugada.

Flick, la amenaza para el Cholo
Leon Goretzka no borró de su memoria la etapa más brillante de su carrera, aquella en la que Hansi Flick le dio galones en el Bayern campeón de todo.
Con el actual estratega del Barça en el banquillo de los Die Roten, Leon vivió su etapa más productiva. Entre 2019 y 2021 disputó 64 partidos, firmando 15 goles y 18 asistencias, cifras notables para un centrocampista de ida y vuelta.
Fue una pieza estructural en el triplete, aportando músculo, llegada y continuidad competitiva. Flick le dio jerarquía y contexto, y Goretzka respondió siendo titular habitual en Bundesliga y Champions, en el mejor Bayern de la última década.
Pese a que hoy no es una prioridad en el Camp Nou la llegada de un centrocampista, la oportunidad de traer un perfil de este estilo, de jerarquía y gratis, para Flick, puede ser única.





