Un Atlético solvente dispara su racha y sostiene el pulso liguero tras un triunfo trabajado con doblete de Sorloth
El Atlético de Madrid volvió a hacer del Metropolitano un terreno inexpugnable. El equipo de Diego Simeone, firme y en claro crecimiento competitivo, enlazó su décima victoria consecutiva en casa y consolidó una racha de siete triunfos seguidos tras su golpe europeo ante el Inter. Esta vez, la víctima fue un Real Oviedo que mostró una cara valiente a ratos, pero incapaz de contener la pegada colchonera en los momentos clave.
El duelo arrancó con un protagonista evidente: Alexander Sorloth. El noruego, suplente habitual de Julián pero siempre útil para Simeone, respondió con un rendimiento de nueve puro. Participó en las primeras ocasiones, encontró sensaciones rápidamente y, sobre todo, firmó un doblete en 26 minutos que marcó el desarrollo del choque. Su primer tanto, en una acción coral desde la izquierda, hizo historia: el Atlético se convirtió en el primer equipo de LaLiga que se adelanta en las 14 primeras jornadas del campeonato.
La primera parte tuvo un guion claro. El Atlético dominaba con comodidad, se instalaba en campo rival y castigaba cada duda del Oviedo. Los de Luis Carrión, sin ganar en Liga desde finales de septiembre, apenas amenazaron con un centro de Hassan que rozó Rondón. El resto fue territorio rojiblanco, con Griezmann, Molina y Hancko encontrando pasillos y con Sorloth culminando su exhibición en el 2-0: un remate cruzado aprovechando su lectura perfecta del centro lateral.

El Oviedo crece, pero no rompe: Oblak y el control colchonero cierran el partido
El segundo tiempo mostró otro escenario. El Oviedo, empujado por Cazorla y Viñas, dio un paso adelante e incomodó al Atlético con centros continuos, ritmo y agresividad tras pérdida. Dendoncker, Viñas y el propio Cazorla tuvieron opciones claras para recortar distancias, pero la falta de precisión y un Oblak seguro evitaron cualquier giro de guion.
Simeone reaccionó con cambios decisivos: las entradas de Julián y Pablo Barrios revitalizaron la presión y el primer pase. La aparición de Nico sobre el perfil izquierdo añadió capacidad de desborde y permitió al Atlético recuperar posesiones largas, enfriar el partido y obligar al Oviedo a perseguir sombras durante minutos enteros.
En el tramo final, el Atlético estuvo más cerca del tercero que de sufrir por el marcador. Giuliano Simeone y Gallagher rozaron el 3-0, solo frustrados por un inspirado Escandell, que evitó que la derrota fuese mayor.
Un Metropolitano en el que el Atlético no pierde desde agosto volvió a impulsar al equipo, que encara ahora un tramo crucial del calendario con opciones reales de seguir presionando a Real Madrid y Barcelona en la pelea por LaLiga.





