El defensor argentino desató un polvorín en Londres y abre la puerta a una salida. ¿Nueva embestida del Atlético?
El Tottenham atraviesa una tormenta perfecta en la Premier. La derrota ante el Bournemouth hundió a los Spurs en la zona baja y dejó al descubierto una dinámica preocupante, con una sola victoria en seis partidos. El descontento saltó de la grada a los vestuarios y el ambiente ya es irrespirable.
En ese contexto, Cristian Romero decidió dar un paso al frente. El central y capitán del equipo pidió perdón a la afición y asumió responsabilidades, pero su mensaje no se quedó ahí. Sus palabras sonaron a liderazgo, sí, pero también a hartazgo acumulado.
Ese ruido no pasa desapercibido en Madrid. Simeone sigue buscando un jefe para su defensa y Romero encaja como anillo al dedo en ese perfil de zaguero dominante, agresivo y con carácter. El Atlético necesita un mando firme atrás y el cordobés representa ese salto.
Dardos contra la directiva
El tono cambió cuando apuntó directamente a la cúpula dirigencial del equipo londinense. El Cuti denunció silencios prolongados y discursos oportunistas, encendiendo una mecha peligrosa en un vestuario ya tocado.
“En momentos como este, deberían ser otras personas que salgan a hablar, pero no lo hacen”, estalló el campeón del mundo contra la dirigencia, al tiempo que los atacó argumentando que solo aparecen cuando las cosas “van bien” y para decir “mentiras”.

¿Será la definitiva?
Los colchoneros ya intentaron una ofensiva por Cuti el verano pasado, pero chocaron con las pretensiones de los Spurs. Los ingleses pedían entre 90 y 100 millones de euros, contra los 55 que estaba dispuesto a alcanzar el Atleti. Nunca hubo ni un atisbo de esperanza para que la operación llegara a buen puerto.
El club rojiblanco rejuveneció los costados (Pubill y Hancko), pero el eje sigue siendo frágil. Giménez no logra continuidad física, al igual que Lenglet, y la zaga carece de un líder permanente. El Cuti ofrece jerarquía, salida de balón y una personalidad que ordena al resto.
En medio del terremoto que desató en el club, el contrato hasta 2029 convierte la operación en una jaula dorada. El Tottenham no regalará a su mejor defensor, pero la tensión interna puede abrir una puerta inesperada. Si Romero fuerza la situación, el Metropolitano aparece como destino natural.





