El técnico de Flamengo conquista Sudamérica desde el banquillo y cierra un círculo que empezó en Deportivo y lo elevó en Atlético y Chelsea
La historia de Filipe Luis ya era grande como futbolista, pero ahora empieza a serlo también como entrenador. Apenas un año después de colgar las botas y asumir el banquillo de Flamengo, el exjugador de Deportivo, Atlético de Madrid y Chelsea ha ganado la Copa Libertadores, un éxito que lo inserta en el selecto grupo de campeones del torneo como jugador y técnico. Lo logró con un 0-1 ante Palmeiras, en Lima, en un escenario que ya marcó su carrera en 2019 y que ahora vuelve a proyectarlo al estrellato desde la banda.
El técnico brasileño, profundamente emocionado tras el título, subrayó en rueda de prensa que la dedicación ha sido total, con horas de estudio, preparación y convicción:
“Siempre pensé en grande. Flamengo te permite competir por títulos. Creer en lo que hago es la base de todo”
Sus palabras, sostenidas por lágrimas contenidas, reflejan una transición ejemplar del césped al banquillo, impulsada como él mismo reconoce desde aquella etapa formativa con Miguel Ángel Lotina en el Deportivo, cuando empezó a comprender el fútbol desde su dimensión táctica real.
La temporada de Flamengo bajo su mando es una demostración de solidez, ambición y continuidad. A esta Libertadores suma ya la Copa de Brasil, el campeonato carioca y está cerca de ganar también la Liga brasileña, cerrando un año histórico para el club y para su joven entrenador. Filipe dedicó el título a las víctimas del incendio del Ninho do Urubu de 2019 y a jugadores lesionados que no pudieron estar en la final, mostrando una sensibilidad que conecta con una afición que lo idolatra.
El legado competitivo de Filipe Luis y su salto inmediato a la élite del banquillo
El triunfo en Lima confirma una sensación extendida en Brasil: Filipe Luis no solo tiene una idea clara de juego, sino que la transmite con naturalidad y liderazgo. Desde su debut en el Mundial de Clubes generó admiración por su atrevimiento, su estructura táctica y su manera de gestionar la presión. Todo, además, en un club tan gigantesco y exigente como Flamengo, donde la pasión se multiplica y las expectativas nunca bajan.
Su método, basado en solidez defensiva, lectura profunda del ritmo de partido y una gestión emocional muy trabajada, recuerda a su mejor etapa con Atlético de Madrid, donde entendió la importancia del equilibrio. Desde allí, y desde su paso por Inglaterra, construyó una mirada propia que ahora cristaliza en títulos.
La celebración promete ser multitudinaria en Río. Los aficionados rojinegros a los que Filipe llama “patrimonio del club” ya despidieron al equipo con un fervor desbordado antes de viajar a la final. El técnico, enamorado del vínculo con la hinchada, espera devolver ese cariño con más triunfos.

Flamengo tetracampeón y Filipe Luis ya entre los grandes entrenadores de Sudamérica
Con esta victoria, Flamengo se convierte en el primer club brasileño en alcanzar cuatro Libertadores. Para Filipe, supone también aumentar su mística en Lima, un estadio que ya le dio gloria como jugador y que ahora lo consagra como entrenador.
Su techo aún no se ve. Su trabajo, su convicción y su trayectoria apuntan alto. Quienes lo conocen desde A Coruña lo saben bien: aquel lateral con hambre de aprender hoy escribe su propia historia desde un banquillo que ya lo reconoce como campeón total.





