En un duelo que promete emociones, las miradas del Camp Nou se ciernen sobre Julián Álvarez. El gran sueño de Laporta y el tesoro por cuidar en Atleti.
En cada cita de altura del Atlético, la brújula termina señalando a Julián Álvarez. Pero esta semana, en vísperas de su estreno en el Camp Nou, la expectación se dispara porque no solo llega como el líder rojiblanco, sino como el gran anhelo de un Barcelona.
El campeón mundial tendrá una cita más que exigente en un contexto que puede marcar un punto de quiebre en LaLiga. El Atleti está a tres unidades del Barça, por lo que una victoria podría significar una seria candidatura al título para el equipo del Cholo.
Blindado con una cláusula estratosférica
En el seno del Metropolitano consideran que hay Julián para rato. Algunos acérrimos aficionados con ADN rojiblanco en las venas ya lo señalan como el sucesor de Griezmann. En el medio aparecen las garras del PSG y de Laporta para asustar.
“Es nuestro mejor jugador, lo tenemos que cuidar”, aseguró Simeone en la previa del trascendental choque en Cataluña.
El de Cachín tiene contrato hasta el 2030 con una cláusula de 500 millones de euros. Pero para evitar una suculenta y tentadora oferta, Mateu Alemany es consciente de que debe mejorarle el salario para evitar cualquier fisura en el vínculo.

Laporta lo quiere como heredero de Lewandowski
En Barcelona ya contemplan el relevo de Lewandowski, que mantiene la pólvora, pero no la juventud. Laporta y Flick ven en Julián al heredero perfecto: 25 años, jerarquía que pocos tienen y margen de crecimiento infinito. Para Laporta sería un golpe en lo deportivo y lo político.
Se habla hasta de una oferta de 100 millones de euros en las oficinas de Cerezo para que el artillero del Atlético se convierta en jugador del Barça.
Números avasallantes
Frente a todo ese ruido, Julián avanza sin despeinarse, centrado en sumar títulos y en seguir alimentando una carrera que no entiende de frenos. Diez goles suma ya en este curso, mejorando incluso su arranque anterior.
Ante los azulgranas, la Araña disputó cuatro partidos (dos por Liga y dos por Copa), le marcó dos tantos y repartió dos asistencias. Para los de Flick, el ex River Plate representa una amenaza mayúscula.
Desde su llegada al Metropolitano, Julián responde en el campo de juego a la confianza del pueblo rojiblanco: 39 goles en 74 partidos. Y aún hay más…





