El delantero se siente apartado de las decisiones del club y frena una cesión que en Italia daban por cerrada
El mercado de enero ha abierto una grieta inesperada en el Atlético de Madrid. Giacomo Raspadori, fichaje estelar del pasado verano, ha mostrado su enfado de forma clara al conocer que el club había avanzado una cesión con la AS Roma sin hablar antes con él. El italiano no entiende el movimiento y se siente desplazado en un momento clave de la temporada. En el Metropolitano, el conflicto ya no es solo deportivo, sino también de gestión interna.
La situación incomoda al vestuario y tensiona la relación entre la nueva dirección deportiva y un futbolista que no quiere salir. Para Raspadori, quedarse en Madrid no es resignación, sino una apuesta personal por competir y ganar títulos bajo las órdenes del Cholo Simeone.
El enfado de Raspadori y la sensación de traición interna
El malestar del delantero nace de una pregunta directa: por qué el club negocia con la Roma sin contar con su opinión. Giacomo Raspadori, que llegó por 22 millones de euros, considera que su estatus merece una conversación previa. Para él, no es un problema de minutos, sino de respeto profesional.
Desde su entorno insisten en que el jugador está feliz en Madrid y que no contempla una salida a mitad de temporada. Entiende que su rol no ha sido protagonista, pero confía en que el calendario y las rotaciones le abrirán espacio. La palabra “cesión” no encaja en su hoja de ruta personal en este 2026.
Mateu Alemany y la lógica fría de los números
La llegada de Mateu Alemany al Atlético ha traído un enfoque pragmático y sin concesiones. Para el directivo balear, tener a un activo millonario con menos de 500 minutos es un desequilibrio que debe corregirse. La cesión a la Roma permitiría liberar salario y generar margen para fichar un perfil más ajustado a lo que demanda Simeone.
Sin embargo, la operación se ha topado con un obstáculo insalvable: el consentimiento del jugador. Raspadori tiene contrato y no está dispuesto a aceptar una salida que no desea. Ese pulso ha frenado una negociación que en Italia se daba prácticamente por cerrada, con una cesión valorada en torno a 1,5 millones de euros.

Simeone y el valor táctico de un cuarto delantero
Desde el punto de vista deportivo, la postura de Raspadori no es descabellada. El Atlético de Madrid afronta un tramo decisivo con múltiples competiciones y un Antoine Griezmann que necesita dosificación. En un sistema de 4-4-2, quedarse solo con Alexander Sørloth, Julián Álvarez y el francés supone asumir riesgos innecesarios.
El cuerpo técnico valora la actitud diaria del italiano y no ve urgente su salida. Simeone ha deslizado en privado que su nivel de entrenamiento no invita a pensar en una marcha inmediata. Así, el mes de enero se convierte en un pulso abierto entre la planificación económica de Alemany y la visión deportiva del entrenador y del propio jugador.





