El periodista califica de «bochorno» la falta de exigencia en un Atlético capaz de lo mejor y de lo peor
La irregularidad crónica del Atlético de Madrid ha hecho estallar a uno de sus críticos más recurrentes. Tras la pobre imagen ofrecida ante el Rayo Vallecano en Butarque, que contrasta radicalmente con la exhibición copera frente al FC Barcelona apenas tres días antes, Gonzalo Miró mostró su hartazgo en ‘El Partidazo de COPE’. El periodista fue tajante al analizar la deriva del equipo en este 2026, asegurando que el crédito de Diego Pablo Simeone no puede ser eterno: «El error es comparar al Atleti de hoy con el de 2012. Los primeros siete años de Simeone fueron los mejores de la historia; los otros siete son bastante distintos».
Para Miró, el conjunto colchonero se ha instalado en una peligrosa zona de confort donde el conformismo sustituye a la ambición. La crítica no solo se dirige a los resultados, sino a la narrativa que rodea al club, la cual, según el colaborador, sirve para justificar cualquier traspié. «Llevamos siete años viviendo de esa primera vuelta y ya. Es un bochorno ver que un equipo con esta plantilla tiene su nivel de exigencia en la lona y se pasea por campos de Primera dando vergüenza», sentenció con dureza.
Cisma en el vestuario: Oblak baja los brazos y el Cholo se resiste
La tensión en el seno del club rojiblanco es evidente. Mientras que el capitán Jan Oblak dejó entrever tras el último tropiezo que el equipo parece haber tirado la toalla en LaLiga, Simeone se apresuró a desmentirlo en sala de prensa, tratando de mantener una fachada de competitividad que, a ojos de Miró, no existe. El periodista lamenta que nadie, ni desde dentro ni desde fuera del club, le exija al grupo el rendimiento que su calidad presupone: «Da la sensación de que el equipo está capacitado para mucho más, pero da igual porque nadie se lo exige».
Miró insiste en que las excusas habituales la falta de puntería, la salida de jugadores como Raspadori o la dificultad para abrir defensas cerradas ya no sostienen el proyecto. En pleno mes de febrero, ver al Atlético descolgado de la pelea por el título doméstico es, para el comunicador, una situación inaceptable que refleja una preocupante falta de autocrítica. La brecha entre la versión brillante de la Copa y la versión apática de la Liga parece haberse convertido en el epitafio de una temporada que vuelve a dejar a la afición con más dudas que certezas.





