El pivote estadounidense fue uno de los puntos flojos del bipolar Atleti. En los despachos ya barajan una transferencia para el verano.
La unidad B del Cholo fracasó. En una montaña rusa futbolística, en esta vuelta tocó descender. El equipo fue arrollado por el Rayo y dejó pasar otra oportunidad de sacarle ventaja al Villarreal y al Betis. Entre los rendimientos más preocupantes en el Butarque estuvo Cardoso, que sigue sin encender.
La apuesta por el mediocampista empieza a chirriar en el Metropolitano. Fue fichado el pasado verano por 30 millones (25 más variables). No ha conseguido trasladar al rojiblanco la versión dominante que mostró en el Real Betis. En los despachos ya se desliza la posibilidad de un verano agitado.
Aterrizó en la capital con la etiqueta de MVP verdiblanco, pero su recorrido en Madrid estuvo lastrado por la intermitencia física. Una lesión muscular que lo apartó hasta febrero y las molestias recurrentes en el tobillo le restaron continuidad en los partidos de máxima exigencia.
Otra decepcionante actuación
Frente al Rayo, a Cardoso le costó horrores ordenar el juego desde atrás. Sin concentración, perdió un balón que activó la ocasión más clara del local y, aunque se sostuvo en tareas defensivas, Ilias Akhomach le forzó la amarilla tras quebrarlo hacia dentro; en el 2-0, su pasividad en el rechace fue difícil de explicar.
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Tras el descanso no cambió el guion. Sin peso ni presencia, fue sustituido en el 62’ por Marcos Llorente; regreso tras lesión y actuación gris, de esas que evidencian falta de ritmo y confianza.
Con apenas 15 apariciones oficiales (ocho en Liga) y 838 minutos en campo, aún no ha logrado asimilar los automatismos de un ecosistema tan hermético como el que propone Simeone.
La encrucijada de Cardoso: contrato largo, rendimiento corto
Aunque su temporada está lejos de lo esperado, Johnny Cardoso mantiene tirón fuera de la frontera española y un contrato largo que expira en 2030, un aval que en los despachos del Atlético de Madrid no pasa desapercibido.
Con 24 años y buen cartel en la Premier League, su salida en verano encaja como operación estratégica para aligerar masa salarial y abrir la puerta a refuerzos; si Koke y Pablo Barrios consolidan galones, el estadounidense apunta a ser la pieza prescindible antes de que su cotización (hoy de 22 millones) siga perdiendo altura.





