Roma libra una batalla por el fichaje de Raspadori. Cuando la Loba lo tenía atado, apareció su eterno rival para entrometerse.
La operación Raspadori ha dejado de ser un asunto bilateral para convertirse en un pequeño derbi de despachos. Cuando la Roma parecía llevar la delantera, la Lazio ha irrumpido con fuerza en la carrera. Sarri lo quiere y en Italia el nombre del delantero del Atlético ya cotiza como pieza estratégica del invierno.
Según el portal italiano Corriere dello Sport, la venta del argentino Taty Castellanos al West Ham, cercana a los 30 millones, liberó margen y ambición en el Olímpico. Parte de ese botín apunta directamente a Raspadori, un perfil que seduce al técnico de Las Águilas.
En paralelo, Roma y Atlético avanzaron casilleros con discreción. La idea inicial de una cesión simple fue mutando hacia una fórmula más elaborada. Ahora se habla de préstamo con opción de compra ligada a objetivos asumibles, un escenario que convence más en el Metropolitano.
Sarri quiere a un nuevo Mertens
El estratega napolitano tomó la iniciativa y conversó directamente con Raspadori, al que le ofrece galones y centralidad. En su libreto, Giacomo sería un delantero con libertad para moverse y mandar, tal como lo hizo exitosamente con el belga Dries Mertens en Nápoles.
En Trigoria, mientras tanto, se respira urgencia. La Roma había avanzado terreno con el Atlético y considera al atacante una pieza estructural del nuevo ciclo. Gasperini lo quiere ya para sostener el proyecto mientras se resuelve el culebrón Zirkzee con el United.
Al margen del pulso capitalino, hay ruido de fondo. Atalanta no se descuelga y estudia fórmulas creativas, incluso con Lookman como moneda de cambio, mientras desde Turquía el poderoso Galatasaray aprieta sin convencer del todo al jugador.

De pagar 30 millones a actor secundario
Giacomo Raspadori vive una temporada de tránsito en el Atlético, más de espera que de explosión. El italiano sumó alrededor de 400 minutos oficiales, repartidos entre Liga y Europa, con un balance discreto pero puntual: un gol y una asistencia, cifras que no cuentan toda la historia de su impacto intermitente.
Sin continuidad en el once, su producción se concentró en apariciones sueltas, casi siempre desde el banquillo. El tanto llegó en competición europea (ante el Eintracht) y la asistencia en LaLiga, destellos aislados que reflejan su rol secundario y explican por qué el delantero busca un escenario para volver a ser protagonista.





