El director de fútbol pone a Carlos Romero en el radar para revolucionar la banda del Metropolitano
El Atlético de Madrid no descansa en los despachos a pesar de seguir vivo en la lucha por LaLiga, la Copa y la Champions. Con el respaldo económico de Apollo, la nueva propiedad del club, Mateu Alemany ya ha comenzado a diseñar la plantilla del verano de 2026 con una prioridad absoluta: el fichaje de un lateral izquierdo de plenas garantías. Tras la salida de Javi Galán a Osasuna y un Ruggeri que, aunque progresa, todavía no alcanza el nivel élite que exige el Cholo Simeone, la dirección deportiva considera urgente apuntalar un carril que se ha convertido en el eslabón débil del esquema rojiblanco.
En esta búsqueda de talento, el nombre de Carlos Romero ha irrumpido con una fuerza inusitada. El lateral, que actualmente brilla en su cesión en el RCD Espanyol, está completando una temporada colosal que ha despertado el interés personal de Alemany. Sin embargo, la operación no será sencilla ni barata. Al ser propiedad del Villarreal, el club castellonense se remite a un precio de salida de 45 millones de euros, una cifra importante que obligará al Atlético a negociar con astucia para adelantarse a otros pretendientes antes de que el mercado se encarezca tras el Mundial.
Entre el sueño de Grimaldo y el cierre inminente del fichaje de Ederson
La terna de candidatos de Alemany no se detiene en Romero. En las oficinas del Metropolitano siguen sonando nombres de primer nivel como Alejandro Grimaldo, cuya llegada se ve factible, mientras que el anhelo de incorporar a Marc Cucurella parece desvanecerse ante la complejidad económica que supondría sacarlo de la Premier League. El objetivo de la dirección deportiva es claro: evitar los parches y conseguir un lateral titular que permita al equipo competir de tú a tú con las grandes potencias europeas desde el primer día de la pretemporada.
Más allá del lateral, el Atlético quiere dejar los deberes hechos pronto. El club trabaja intensamente para dejar cerrado en el mes de marzo el traspaso de Ederson, una pieza que completaría el centro del campo junto a las recientes incorporaciones invernales de Lookman, Rodrigo Mendoza y Obed Vargas. Con estos movimientos, Mateu Alemany busca configurar una plantilla compensada y competitiva que devuelva al Atlético a la senda de los títulos, aprovechando el nuevo músculo financiero para anticiparse a un mercado estival que se prevé frenético.





