El ejecutivo rojiblanco aclara por qué la mano de Pubill no fue penalti y pide calma para la vuelta
El Atlético de Madrid dio un paso gigante hacia las semifinales de la Champions League. El equipo de Simeone se impuso por 0-2 al FC Barcelona en un encuentro donde la eficacia fue clave. Los rojiblancos jugaron con una seriedad defensiva que bloqueó al conjunto azulgrana durante gran parte de los noventa minutos. Ganar en un escenario así refuerza la moral de un grupo que supo sufrir y golpear en los momentos exactos.
La roja a Cubarsí y el golazo de Julián Álvarez
El partido cambió por completo justo antes del descanso. Giuliano Simeone encaraba solo la portería cuando fue derribado por Cubarsí. Aunque el árbitro sacó amarilla al principio, el VAR intervino para corregir la decisión. Tras revisar la pantalla, el colegiado expulsó al joven central del Barça. En esa misma falta, Julián Álvarez puso el balón en la escuadra con un disparo imparable. Fue un castigo doble que dejó al equipo local muy tocado antes de irse a vestuarios.
Alemany responde a la polémica por la mano de Pubill
Tras el pitido final, el foco se puso en una jugada muy protestada por la afición culé. Se reclamaba un penalti por una mano de Pubill dentro del área. Mateu Alemany, ejecutivo del Atlético, compareció ante los medios para dar su versión. El directivo se mostró muy tranquilo y aseguró que no tenía dudas sobre la decisión arbitral. Para el club madrileño, la acción no admite discusión reglamentaria.
La explicación técnica: ¿Por qué no se pitó penalti?
Alemany fue muy directo al explicar el motivo por el cual el árbitro no señaló nada. Según el dirigente, el balón todavía no se había puesto en juego. «No habíamos sacado de puerta», comentó para aclarar la situación. El reglamento indica que, si el saque no se ha ejecutado de forma oficial, no se puede pitar una infracción de este tipo. De esta manera, el ejecutivo quiso cerrar un debate que generó mucha tensión en el banquillo del Barcelona.
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Máxima prudencia para el partido de vuelta en Madrid
A pesar de la euforia por el resultado, el Atlético mantiene los pies en el suelo. El 0-2 es una ventaja magnífica, pero Alemany recordó que quedan otros 90 minutos de máxima dificultad. El próximo martes se decidirá todo en el Metropolitano. El club espera a un Barça que saldrá a por todas para intentar la remontada. La consigna en el vestuario rojiblanco es clara: humildad y trabajo para certificar el pase a las semifinales.





