Musso ha convencido a la directiva rojiblanca y el Atlético rastrea el mercado por jóvenes porteros mientras la continuidad del esloveno pende de un hilo
El futuro de Jan Oblak en el Atlético de Madrid nunca había estado tan en el aire como en este marzo de 2026. Lo que parecía una relación eterna entre el capitán y el club se ha convertido en un pulso financiero sin solución a la vista. La directiva colchonera ha sido tajante: para que Oblak continúe la próxima temporada, debe aceptar una rebaja sustancial de su ficha, actualmente una de las más altas de la plantilla. Su agente ha respondido con un «no» rotundo.
El factor Musso lo cambia todo
La posición del Atlético tiene un sustento deportivo claro. Juan Musso ha cumplido con garantías cada vez que ha actuado esta temporada. El argentino ha demostrado ser un relevo de confianza y, sobre todo, una opción mucho más económica para las arcas del club. Esa realidad ha cambiado el escenario negociador de forma decisiva.
Si antes Oblak era insustituible, ahora el club tiene una alternativa viable bajo los palos. Eso debilita la posición del portero esloveno en la mesa de negociación y refuerza la del Atlético para exigir una reducción salarial.
El Atlético ya rastrea el mercado
La dirección deportiva no espera. Mientras el agente de Oblak mantiene su postura, el club ya rastrea el mercado en busca de jóvenes talentos que puedan ocupar la portería del Metropolitano. La idea es clara: si no hay acuerdo, el Atlético facilitará la salida del esloveno este verano para liberar masa salarial y apostar por un proyecto renovado bajo los palos.
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La gestión de los salarios es una prioridad para poder acometer otros fichajes estratégicos en el mercado de verano. Oblak no es una excepción en ese proceso de ajuste.
Una historia que podría terminar en los despachos
Jan Oblak llegó al Atlético hace más de una década. Ha sido el mejor portero del mundo durante varios años, pieza fundamental en los títulos más importantes de la era Simeone y símbolo de la identidad rojiblanca. Sin embargo, si ninguna de las partes cede, esa historia podría terminar de la manera más abrupta posible: por motivos estrictamente económicos y sin despedida a la altura de lo que el portero ha dado al club.
La cuerda está tensada al máximo. El verano dirá quién da el brazo a torcer primero.





