El primer ensayo del año revela un 4-4-2 reconocible con regresos clave y una estructura pensada para competir desde la solidez
El Atlético de Madrid abre 2026 con un partido de alta exigencia táctica frente a la Real Sociedad. Diego Pablo Simeone ha utilizado el primer entrenamiento del año para perfilar su once inicial. El dibujo elegido es un 4-4-2 clásico, reconocible y coherente con su identidad histórica. La prioridad es volver a competir desde el orden y la fiabilidad.
El regreso de piezas importantes marca el contexto. Álex Baena y Antoine Griezmann vuelven a un once que gana jerarquía y lectura ofensiva. El cuerpo técnico entiende este partido como una prueba de madurez colectiva. No se buscan fuegos artificiales, sino control del escenario.
El rival también condiciona el planteamiento. El equipo de Matarazzo exige rigor defensivo y precisión en las transiciones. Por eso, Simeone prioriza perfiles capaces de sostener el ritmo y castigar espacios. La idea es clara desde el primer día del año.
La entrada de Baena y el peso de Griezmann redefinen la creatividad sin romper el equilibrio del bloque medio
La gran novedad del once es la presencia de Álex Baena en la banda izquierda. Su regreso tras problemas físicos aporta pausa y criterio desde fuera. Simeone no lo utiliza como extremo puro, sino como organizador lateral. Esa función permite al equipo respirar con balón.
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Baena conecta con Antoine Griezmann por dentro y libera al centro del campo de carga creativa. Koke y Pablo Barrios pueden centrarse en el despliegue y la presión. El equipo gana fluidez sin perder rigor. Esa es la intención del técnico.
Griezmann, por su parte, vuelve al once con un rol central. Actúa como nexo entre líneas y socio principal de Julián Álvarez. Su lectura del juego es clave para atacar a una defensa bien organizada. El francés sigue siendo el faro ofensivo.
La solidez defensiva y la flexibilidad de Llorente completan un once pensado para adaptarse durante el partido
En defensa, Simeone apuesta por una pareja que combina contundencia y velocidad. Dávid Hancko aporta liderazgo y salida limpia. Marc Pubill suma agresividad y capacidad correctora. Juntos ofrecen seguridad ante delanteros móviles. Es una elección orientada al control.
En el lateral derecho aparece Marcos Llorente, una decisión cargada de intención. Su potencia permite sostener la banda y ofrecer profundidad constante. Con Giuliano Simeone por delante, el costado derecho se vuelve muy activo. La presión alta nace desde ahí.
Este encaje ofrece variantes durante el partido. Llorente puede adelantar su posición si el contexto lo exige. Esa flexibilidad es una de las señas del actual Atlético. Simeone busca un equipo capaz de adaptarse sin perder identidad. Ese es el mensaje del primer once de 2026.





