La falta de relevos de nivel obliga a Simeone a exprimir al «mago» de la distribución
El Atlético de Madrid se enfrenta a un dilema peligroso que pone en riesgo el futuro de su activo más brillante: Pablo Barrios. El canterano, consolidado como el cerebro del equipo, está pagando un peaje físico excesivo ante la incapacidad del club para rodearle de alternativas de garantías. Barrios es un futbolista que, por su despliegue y su historial clínico, necesita una gestión de descansos quirúrgica que hoy brilla por su ausencia. El «mago» de la distribución se ha vuelto tan indispensable que su baja o su fatiga condenan el juego ofensivo del conjunto rojiblanco.
La ausencia de Barrios en el reciente duelo liguero contra el Real Betis fue determinante y dejó al descubierto las costuras del sistema de Simeone. Ante un bloque bajo y cerrado, el Atlético fue incapaz de encontrar líneas de pase creativas, echando de menos la clarividencia del madrileño para romper líneas. El problema radica en que Simeone no cuenta con jugadores de su perfil para rotarlo sin que el nivel del equipo se desplome, lo que genera una dependencia tóxica. Cuando el Cholo intenta protegerlo y darle descanso, las críticas arrecian por la falta de fluidez, pero si lo exprime, las lesiones vuelven a aparecer.
Un activo que necesita protección para no romperse definitivamente
Cuidar a los mejores jugadores es una máxima que el Atlético parece haber olvidado con Barrios. La exigencia del calendario y la falta de fichajes que puedan ejercer su rol obligan al canterano a jugar al límite de sus posibilidades físicas. Si la dirección deportiva no soluciona esta carencia de rotación en la medular, el riesgo de que Barrios sufra una lesión de larga duración es cada vez más real. El club debe entender que para que el «mago» siga repartiendo juego, necesita que le den los respiros que su cuerpo exige, o terminarán rompiendo al jugador que debe liderar el proyecto en los próximos años.



