El uruguayo sería uno de los primeros sacrificados de la era Apollo. Revelan un pacto de “caballeros” con Alemany.
José María Giménez tiene blindaje contractual con el Atlético de Madrid hasta junio de 2028, pero eso no cierra la puerta a un posible movimiento estival si las piezas encajan. En el Metropolitano nadie descarta escenarios cuando el mercado aprieta y las voluntades confluyen.
La temperatura subió raudamente tras la información que soltó el periodista italiano Matteo Moretto, en la que apuntó a un interés creciente en torno al central rojiblanco. Según explicó, ya en enero hubo sondeos y propuestas, especialmente desde Italia, que tantearon el terreno.
Moretto deslizó que existe un acuerdo flexible entre Mateu Alemany y el charrúa para que el jugador pueda salir con la carta de libertad. Un pacto que beneficia al Atleti, al reducir masa salarial, y al futbolista, que podría continuar su carrera en otro destino tras 13 temporadas como rojiblanco.
El día después sin Giménez
Con la Copa del Rey en el punto de mira, el Atlético planifica también el día después de Giménez. Si el uruguayo cambia de aires, no solo habrá que sustituir un central, sino recomponer el liderazgo silencioso que sostenía la zaga.
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La puerta estaría entreabierta siempre que el defensa encuentre un destino que iguale sus emolumentos, situados en la franja de los seis o siete millones netos. Liberar esa ficha aliviaría el margen financiero y facilitaría la operación sin coste de traspaso.
Un símbolo del Cholo
José María Giménez aterrizó en el Atlético en 2013 desde Danubio por tan solo un millón de euros y acabó convirtiéndose en un baluarte del ciclo más competitivo del club. Los cinco títulos que conquistó lo avalan: dos Ligas (2014 y 2021), una Supercopa local (2014) y otra europea (2018) y una Europa League (2018).
Sin embargo, el verano de 2026 puede abrir un nuevo capítulo marcado por la falta de continuidad física y una pérdida de peso en los planes de Simeone. Las lesiones recurrentes condicionaron su presencia y redujeron su protagonismo en la rotación defensiva.
En el curso actual suma 16 encuentros y poco más de mil minutos, cifras alejadas de su estándar competitivo. Las molestias musculares, especialmente en el muslo, han sido un freno constante para un central que siempre compitió al límite.





