El club francés valora al internacional surcoreano como pieza clave mientras el Atlético explora fórmulas de encaje
El Paris Saint-Germain ya ha marcado territorio en torno al futuro de Kang-in Lee. El club parisino ha tasado al futbolista en una horquilla de entre 40 y 50 millones de euros, una cifra que refleja su peso creciente dentro del proyecto deportivo. La situación se produce en un contexto de especulaciones de mercado, con el Atlético de Madrid atento y el propio jugador empujando para vestir de rojiblanco. El PSG, sin embargo, no contempla una salida sencilla y quiere controlar los tiempos.
El Atlético busca soluciones para reforzar el flanco derecho sin romper su equilibrio económico
En el Metropolitano reconocen el encaje deportivo del surcoreano. Kang-in Lee es visto como un perfil capaz de aportar desequilibrio, lectura entre líneas y versatilidad para ocupar el costado derecho. El problema es el precio. En el Atlético se analizan fórmulas para acercarse a una operación compleja sin comprometer la sostenibilidad financiera, ya sea a través de pagos aplazados, variables por rendimiento o estructuras mixtas que faciliten el acuerdo.
El interés no es nuevo, pero ahora el escenario es más concreto. El futbolista ha transmitido su voluntad de dar un paso adelante en LaLiga y considera que el proyecto rojiblanco puede ofrecerle continuidad y protagonismo. Aun así, el club madrileño sabe que compite con la firmeza negociadora del PSG, que no tiene urgencia por vender y que valora al jugador como activo estratégico.
Luis Enrique no quiere perder a un jugador clave en su idea de juego
En París, Luis Enrique ha sido claro internamente. El técnico considera a Kang-in Lee una pieza importante por su capacidad para asociarse, interpretar espacios y ofrecer soluciones en distintos registros ofensivos. Su polivalencia le permite actuar por dentro o abierto, algo muy valorado en un sistema que prioriza la movilidad y la presión tras pérdida.
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Por eso, aunque el PSG escucha movimientos del mercado, la postura deportiva es de resistencia. El club entiende que desprenderse del surcoreano debilitaría la rotación y obligaría a acudir al mercado en busca de un perfil similar. La tasación elevada responde también a esa lógica: proteger el proyecto y, solo en caso de salida, hacerlo en condiciones ventajosas.
Mientras tanto, el Atlético mide cada paso. La voluntad del jugador suma, pero no garantiza el desenlace. La negociación, si avanza, será larga y exigirá creatividad. En el tablero, el PSG tiene la última palabra y Luis Enrique presiona para mantener a un futbolista que encaja plenamente en su plan.





