Raspadori rechaza a la Lazio por dinero y pide a la Roma el salario del Atlético

Periodista Deportiva |

El mercado de enero entra en fase crítica con el “Raspa-day” como punto de no retorno para el delantero italiano

El 5 de enero de 2026 se ha convertido en una fecha marcada en rojo para Giacomo Raspadori. En Italia ya hablan abiertamente del “Raspa-day”, el día en el que el delantero debe decidir su futuro inmediato. La AS Roma ha sido tajante: o acepta hoy la propuesta pactada con el Atlético de Madrid o el club romano activará otras alternativas ofensivas sin esperar más.

El contexto deportivo no juega a favor del italiano. Tras el empate del Atlético ante la Real Sociedad, Raspadori volvió a ser residual, participando solo 18 minutos. Ese escenario ha reforzado la postura del director deportivo Florent Ghisolfi, con la supervisión directa de Frederic Massara, que exige una respuesta inmediata para cerrar una operación que ya cuenta con el visto bueno del club colchonero.

La ingeniería del acuerdo entre clubes ya está cerrada y solo falta el jugador

El pacto entre la AS Roma y el Atlético de Madrid es uno de esos movimientos que combinan contabilidad y estrategia. Se ha estructurado como una cesión por 2 millones de euros con una opción de compra fijada en 19 millones. Sin embargo, el matiz clave está en la penalización económica que asumiría la Roma si no ejecuta la compra, lo que convierte la operación en una obligación encubierta.

Desde el punto de vista rojiblanco, el escenario es óptimo. El Atlético asegura recuperar prácticamente toda su inversión y libera masa salarial en un momento donde el equilibrio financiero es prioritario. En Trigoria, en cambio, el mensaje es claro: todo está preparado, pero no se negociará eternamente con un jugador que aún duda.

Simeone y la jerarquía deportiva empujan la decisión final

El papel de Diego Simeone es central en esta historia, aunque no por declaraciones públicas. Los hechos hablan por sí solos. Raspadori no es una prioridad en la rotación ofensiva y su protagonismo ha ido diluyéndose conforme avanzaba la temporada. Es precisamente esa falta de peso lo que la Roma ha utilizado como argumento definitivo.

En el club italiano le ofrecen un rol protagonista, compartiendo foco con Paulo Dybala y siendo pieza central del proyecto. En Madrid, en cambio, el riesgo es claro: seguir siendo un recurso secundario, incluso de cara a la Supercopa de España y el tramo decisivo de LaLiga. El contraste deportivo es evidente y añade presión a una decisión que ya no admite aplazamientos.

El dilema personal de Raspadori y el reloj en contra

Las dudas de Giacomo Raspadori no son futbolísticas, sino contractuales y vitales. El italiano valora la estabilidad y, sobre todo, las condiciones económicas que tiene firmadas con el Atlético hasta 2030, con un salario neto elevado y primas difíciles de igualar. A eso se suma el temor a un nuevo cambio de aires si la Roma no cumple objetivos europeos.

Sin embargo, el contexto ha cambiado. La Lazio se ha retirado por las exigencias salariales y el Napoli no dispone de liquidez inmediata. El camino está despejado para la Roma, pero solo durante unas horas más. Si hoy no hay respuesta, Massara activará el plan alternativo y Raspadori quedará en una posición incómoda, sin mercado real y con un rol deportivo cada vez más marginal en Madrid.

El “Raspa-day” no es un titular exagerado. Es, literalmente, el día que decide si el delantero italiano recupera protagonismo en la Serie A o acepta seguir en la sombra en el Metropolitano. El reloj ya está corriendo.