El Cholo y el atacante nigeriano intercambian elogios tras el duelo en Champions. ¿Hay fichaje en puerta en el Metropolitano?
El punto en el infierno de Estambul dejó más lecturas que alivio en el Atlético. Entre el ruido del RAMS Park apareció un reencuentro con aroma a pasado no consumado: Víctor Osimhen, aquel deseo del rojblanco que nunca llegó a ser, volvió a cruzarse en el camino de Simeone.
El africano no marcó, pero incomodó durante toda la noche. Su potencia, desmarque y presencia fijaron a la zaga y obligaron al Atlético a vivir en alerta constante. El respeto fue mutuo y público, tanto desde el vestuario rojiblanco como desde el césped.
Tras la Copa África, Osimhen regresó al once y su impacto se notó más allá del marcador. El propio Simeone, admirador confeso de ese tipo de delanteros dominantes, subrayó su fuerza y velocidad. El entrenador argentino ya lo tuvo como objeto de deseo en temporadas pasadas.
Osimhen devolvió el elogio y… ¿abre una puerta?
El delantero de Lagos puso en valor el empate desde la convicción y no desde la euforia. Frente al Atlético, reconoció el peso de un equipo moldeado durante más de una década por Simeone y realzó la identidad rojiblanca: “Me gusta, siempre he sido fan de su entrenador”.
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En ese contexto, el goleador del Nápoles calificó al Atlético como “uno de los mejores equipos del mundo”, lo que agregó más caricias a un idilio que podría terminar, por qué no, con una activación de Alemany en el mercado a mediano plazo.
“Es un jugador muy bicho”
No solo Simeone se deshizo en elogios con el futbolista del Galatasaray; Marc Pubill destacó la labor del atacante. “Es un buen bicho, es un gran jugador y ojalá siga midiéndome con jugadores así mucho tiempo”, dijo el ex Girona, quien tuvo que soportar, junto a Hancko, los embates de Osimhen.
El símbolo de las águilas verdes tiene contrato en Turquía hasta 2029 con un salario que excede los 20 millones de euros. Esa cifra deberá superar el Atlético si desea juntarlo con Julián, aunque en primer término tendrá el obstáculo mayor: negociar con el Galatasaray. Nada sencillo, pero soñar no cuesta nada.





