Seis jornadas sin ganar y solo un punto de 18: la crisis amarilla necesita una respuesta urgente
El Cádiz CF atraviesa su peor momento de la temporada. El equipo de Gaizka Garitano acumula seis jornadas consecutivas sin ganar, con solo un punto de los últimos 18 posibles tras la derrota ante la Real Sociedad B. El próximo lunes, los gaditanos visitan Ipurua, feudo del Eibar, el mejor local de Segunda División en lo que va de curso.
Los números sitúan al Cádiz en el puesto 12º con 35 puntos. A siete del playoff de ascenso y a seis del descenso. Una posición que no grita peligro inmediato, pero que las sensaciones sobre el césped hacen más inquietante de lo que sugiere la tabla.
Los capitanes dan la voz de alarma
Tras la derrota ante el Sanse, Suso y Álex Fernández comparecieron en rueda de prensa. Sus palabras no fueron tranquilizadoras. Ambos capitanes reconocieron que la situación es «más compleja de lo que parece», una señal de que el problema va más allá de los resultados y tiene raíces en el vestuario y en las sensaciones colectivas.
El contraste con la misma etapa de la temporada pasada es llamativo. En la 24-25, el Cádiz acumulaba en los últimos cinco partidos tres victorias y dos empates. En la actualidad, los últimos seis encuentros arrojan cinco derrotas y un empate. Además, el equipo tiene tres puntos menos que en la jornada 28 del curso anterior.
Lee también
Garitano ya salvó al Cádiz una vez
El precedente existe y es poderoso. La temporada pasada, Garitano tomó las riendas de un equipo en descenso en la jornada 18 y obró un cambio radical. Diez jornadas después, el Cádiz se había alejado siete puntos del descenso y tenía el playoff a nueve. Una recuperación que rozó lo extraordinario.
Ahora el contexto es diferente, pero el técnico vasco ha demostrado que sabe gestionar situaciones límite. La dirección del club ha ratificado su confianza en él y Garitano afronta el reto convencido de que puede cambiar el rumbo.
Ipurua, un escenario especial para Garitano
El duelo del lunes tiene un componente extra para el entrenador. Ipurua es un estadio con historia personal para Garitano, que vivió momentos de gloria al frente del Eibar. Ahora regresa como rival, en un momento en que necesita que su equipo responda con carácter en uno de los campos más difíciles de la categoría.
Una victoria despejaría dudas y devolvería el oxígeno a un vestuario que lo necesita. Una derrota, en cambio, podría complicar seriamente el panorama si los resultados del resto de la jornada no acompañan.





