El triunfo del Racing obliga al Cádiz a ganar para recuperar el liderato. Máximo desafío para Garitano: superar la presión para aferrarse al sueño de volver a Primera.
El Cádiz volvió a lo más alto de la Liga Hypermotion cinco años después. Sin los triunfos del Racing de Santander y Las Palmas le arrebataron el liderazgo. Ahora, los Gaizka Garitano deberán afrontar una muestra de carácter ante el Burgos para demostrar si su ascenso a la cima es fruto de la regularidad o de un momento pasajero. El Nuevo Mirandilla será el escenario para que los amarillos lo comprueben. El elenco cadista marcha tercero con 18 unidades y un encuentro menos que los dos de arriba.
Los montañeses escalaron a la primera posición tras su triunfo ante el Deportivo de La Coruña, pero el equipo de Gaizka aún tiene la oportunidad de recuperar el trono. Si vence al Burgos de Ramis, volverá a instalarse en el ático de la clasificación y enviará un mensaje claro a sus perseguidores: que este Cádiz no solo quiere ser líder, sino mantenerse ahí cuando se repartan las verdaderas medallas de la temporada y acelerar su regreso a la élite del fútbol español.
Gaizka intenta aplacar el nerviosismo
Luego de trepar a la cima en la jornada anterior tras derrotas al Huesca, Garitano se encargó de mantener los pies en el suelo. El estratega vizcaíno evitó alimentar la euforia y recordó que, en una categoría tan imprevisible, las posiciones cambian con una facilidad pasmosa: “La clasificación ahora mismo es anecdótica» subrayó Gaizka para quitar un poco de presión a sus futbolistas en un torneo que es muy largo y con equipos fuertes disputando el liderazgo.
El entrenador cadista insiste en que el verdadero valor está en la regularidad y en competir cada semana con la misma intensidad. Su mensaje, dirigido tanto a la plantilla como al entorno, es contundente: “Ser líderes no significa nada. El que piense que ya ha hecho algo, acabará en el banquillo”. Garitano no quiere distracciones ni autocomplacencia, consciente de que restan 33 jornadas en una Segunda División tan exigente como imprevisible, donde los descuidos se pagan con la misma rapidez con la que se pierden los lideratos.

A no marearse en la cima
El Cádiz volvió a mirar a todos desde arriba, algo que no ocurría desde julio de 2020, cuando el equipo dirigido por Álvaro Cervera perdió el liderato en la última jornada ante el Huesca. Aquel curso, los amarillos dominaron la categoría de principio a fin, manteniéndose en lo más alto de la clasificatoria desde la octava jornada hasta la penúltima, antes de ceder el trono en el momento más inoportuno. Cuatro años después, el recuerdo sigue fresco y sirve como punto de referencia para no repetir errores.
El conjunto de Gaizka Garitano tiene ahora la oportunidad de demostrar que ha aprendido la lección. La experiencia invita a la prudencia, pero también a la ambición: mantenerse en lo más alto exige regularidad, carácter y oficio. Este lunes, a partir de las 20:30, el Cádiz buscará recuperar esa el primer puesto en la categoría de plata, sabiendo que cada punto vale su peso en oro en una Segunda División donde nadie regala nada.




