Garitano señala la falta de pegada como el lastre de un Cádiz en crisis de resultados
Gaizka Garitano ha comparecido ante los medios con un discurso que bascula entre la frustración por la cuarta derrota consecutiva y la defensa del juego de su equipo. Tras el 1-2 frente al Almería en el Nuevo Mirandilla, el técnico vasco fue tajante al identificar el problema que condena a los amarillos: la alarmante falta de eficacia en las áreas. Según Garitano, el Cádiz fue superior durante 70 minutos a «probablemente el mejor equipo de la categoría», pero la incapacidad para materializar las ocasiones generadas terminó por sepultar cualquier opción de puntuar.
El entrenador subrayó que el equipo está cumpliendo con el guion de «llegar, dominar y generar», pero lamentó que la contundencia defensiva que antes caracterizaba al bloque se haya evaporado. «Hemos tenido ocasiones clarísimas, pero el fútbol va de esto. Ellos aciertan y nosotros no», resumió con amargura. Pese al bache anímico que supone encadenar un mes sin sumar, Garitano insiste en que el rendimiento colectivo ofrece «argumentos suficientes» para creer en una reacción, negándose a tirar la toalla a pesar de la preocupante dinámica clasificatoria.
Las bajas y la inexperiencia penalizan la contundencia defensiva
Uno de los puntos clave del análisis de Garitano fue la fragilidad en campo propio, condicionada por la ausencia de pilares fundamentales. El técnico reconoció que la falta de efectivos como Jorge o la grave lesión de Boyan está obligando a alinear a futbolistas debutantes en la categoría, lo que se traduce en errores puntuales que rivales con el talento ofensivo del Almería no perdonan. Sin embargo, el técnico quiso cerrar la puerta a las excusas: «El mercado se ha acabado y no voy a hacer valoraciones. Aquí lo que toca es trabajar con lo que tenemos».
Exigencia máxima: «El Cádiz tiene que pelear arriba tenga lo que tenga»
Lejos de rebajar las expectativas por la mala racha, Garitano reafirmó la responsabilidad que conlleva dirigir al club gaditano. Aseguró que la exigencia de la afición y la historia de la entidad obligan al equipo a «pelear arriba» independientemente de las circunstancias o las lesiones de jugadores como Suso u Ontiveros. El vestuario, según admitió el propio entrenador, está «tocado» tras vaciarse sobre el césped sin obtener recompensa, pero apeló a la resiliencia del grupo para levantarse de este nuevo «palo» y romper la sequía en la próxima jornada.





