Los aficionados acusan a la directiva de hundir el club con mala gestión continuada, errores de planificación y dejar la dirección deportiva en manos inexpertas
La paciencia de la afición del Cádiz CF se ha agotado. Para el viernes 6 de marzo a las 20:00 horas en los Bajos de Tribuna del Estadio Nuevo Mirandilla hay convocada una manifestación contra la directiva y el entrenador. El mensaje es claro: Manuel Vizcaíno, Rafael Contreras y Juan Cala están hundiendo el club.
Una gestión que lleva años repitiendo los mismos errores
Las críticas de los aficionados no son nuevas ni puntuales. Lo que denuncia la hinchada amarilla es una acumulación de fallos que se repiten temporada tras temporada sin que nadie asuma responsabilidades.
El primer frente es la planificación deportiva. Año tras año, dicen, se cometen los mismos errores de construcción de plantilla sin que nadie en la dirección deportiva rinda cuentas. El segundo es la inacción en el mercado invernal, al que acusan de haber debilitado al equipo en lugar de reforzarlo en un momento en el que los resultados ya exigían medidas urgentes.
El tercer punto es quizás el más estructural: haber dejado la dirección deportiva durante años en manos de personas con escasa experiencia, una decisión que los aficionados consideran directamente responsable de la situación actual.
Lee también
El desmantelamiento del filial como símbolo del caos
Uno de los ejemplos más llamativos que señala la hinchada es la cesión en masa de trece futbolistas del filial al Atlético Sanluqueño. Para muchos aficionados, esa operación resume perfectamente la falta de criterio deportivo que denuncia la afición: desmantelar la cantera para resolver problemas a corto plazo sin pensar en las consecuencias.
Mientras tanto, el equipo sigue haciendo el ridículo sobre el césped y las cuentas del club, según las voces más críticas de la afición, se acercan peligrosamente a una situación de quiebra.
«El futuro es aterrador», resume en pocas palabras el estado de ánimo de una hinchada que este viernes saldrá a la calle a decirlo en voz alta.





