La victoria balsámica (3-2) corta la mala racha y reactiva al Cádiz en casa en un inicio de 2026 cargado de tensión
El Cádiz necesitaba una noche así y la encontró este viernes 9 de enero de 2026. El triunfo por 3-2 ante el Sporting dejó algo más que tres puntos. Dejó alivio. Tras semanas de dudas, el Mirandilla volvió a empujar y el equipo respondió.
El partido fue abierto, intenso y con final agónico. El conjunto de Garitano supo golpear cuando tocaba. No fue perfecto, pero sí eficaz. En Segunda, eso suele bastar. Con este resultado, el Cádiz encadena por fin dos victorias consecutivas en casa. Un dato que cambia el pulso emocional del vestuario y de la grada.
El gol tempranero de García Pascual marca el guion de una primera parte sólida
El Cádiz salió con decisión desde el inicio. La presión alta encontró premio pronto. Un córner bien ejecutado terminó con el remate de García Pascual en el área pequeña. Gol y desahogo. Ese tanto cambió el escenario. El Sporting tuvo que asumir riesgos y el Cádiz ganó confianza. El equipo local se mostró ordenado y con más seguridad que en jornadas anteriores.
Hubo sufrimiento, pero controlado. Un larguero de Álex Corredera recordó que el margen era corto. Aun así, el Cádiz llegó al descanso con ventaja y sensaciones positivas.
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Ocampo y Tabatadze elevan la eficacia antes de un final que nadie esperaba
Tras el descanso, el Sporting apretó. El Cádiz resistió. Y cuando más cerca parecía el empate, apareció la calidad. Brian Ocampo recogió un balón suelto en el área, se giró con clase y ajustó al poste. Un gol de talento puro.
Poco después llegó el tercero. Tabatadze provocó y transformó un penalti que parecía cerrar el partido. El Mirandilla celebraba lo que creía una sentencia definitiva.
Sin embargo, el fútbol no concede treguas. Un penalti permitió a Dubasin recortar distancias. Y ya en el añadido, Gaspar Campos firmó un golazo que puso el 3-2 y disparó los nervios.
El Cádiz sabe sufrir y confirma un cambio de tendencia en su estadio
Los últimos minutos fueron de contención y oficio. El Cádiz defendió con todo. Achicó balones y resistió. El pitido final fue un alivio colectivo. Más allá del marcador, el dato clave es el cambio de tendencia. Tras sumar solo un punto de doce posibles en casa, el equipo ha enlazado dos victorias seguidas en el Mirandilla.
Garitano lo resumió con sencillez tras el partido: “Hemos sido efectivos y el equipo ha sabido sufrir”. Esa mezcla explica la noche. Con eficacia arriba y compromiso atrás, el Cádiz vuelve a creer. El Mirandilla rugió otra vez. Y cuando eso ocurre, el Cádiz suele responder.





