Haralabos Voulgaris reclama a LaLiga un modelo de streaming internacional accesible como el de la NFL, la F1 o la MLB
Haralabos Voulgaris, presidente del CD Castellón, ha dado un golpe en la mesa. En un mensaje público dirigido a LaLiga y a su presidente Javier Tebas, el empresario canadiense ha denunciado la falta de accesibilidad del fútbol español para los espectadores de todo el mundo, incluido él mismo.
El argumento es contundente:
«Soy dueño de un club de LaLiga 2 y pago cuatro suscripciones a DAZN, además de Movistar, Amazon Prime y probablemente alguna otra que se me olvida, solo para que mi familia y yo podamos ver nuestros partidos».
Y aun así, cuando viaja fuera de España o Europa, a menudo le resulta imposible seguirlos.
Lee también
Un modelo roto que castiga al espectador legal
La crítica de Voulgaris no va contra la lucha antipiratería. Va contra la ausencia de una alternativa real. LaLiga dedica recursos a perseguir las transmisiones ilegales, pero no ofrece una opción global cómoda y asequible para quien quiere ver el fútbol español de forma legal desde cualquier parte del mundo.
El resultado es paradójico. El propietario de un club de la competición, dispuesto a pagar, no puede ver los partidos de su propio equipo cuando viaja. Si eso le ocurre a él, la pregunta es obvia: ¿qué le ocurre al aficionado extranjero que simplemente quiere seguir a su equipo desde otro continente?
La NFL, la F1 y la MLB como modelo a seguir
Voulgaris propone una solución clara. «Ligas como la MLB, la F1 y la NFL han creado modelos de streaming accesibles a nivel mundial. No hay razón para que el fútbol español no aspire al mismo estándar».
Las tres ligas citadas tienen en común una cosa: pusieron la accesibilidad global por delante de la complejidad de los derechos territoriales. El resultado ha sido una expansión internacional de su audiencia que ninguna restricción de emisión habría conseguido.
LaLiga tiene el producto. Le falta la estrategia de distribución global que lo haga realmente accesible. El zasca de Voulgaris llega desde dentro del sistema, y eso lo hace más difícil de ignorar.





