El técnico belga rechazó hablar de táctica tras eliminar al Real Madrid y resumió su método en una frase: «El talento se encarga, lo demás es marginal»
Vincent Kompany no vendió humo tras el partido contra el Real Madrid. Cuando Steven Gerrard le preguntó por la estrategia del Bayern Munich, el técnico belga respondió con la claridad de quien no necesita esconderse detrás de los sistemas.
«Este equipo se ganó el derecho y la libertad de jugar así. Juegan tan bien que yo no voy a cambiar el planteamiento dependiendo del rival. Jugamos igual contra el PSG y hoy contra el Madrid. Y lo hicieron igual de bien. Los cambios que hago son solo para refrescar».
La memoria del jugador como base del método
Kompany conectó su filosofía con su propia experiencia como futbolista de élite. «Recuerdo cuando fui jugador y teníamos esta clase de partidos: lo que tú querías es que te dieran la libertad de ser tú mismo. Y ya el talento se encarga. Lo demás es marginal y yo intento que eso marginal caiga a nuestro favor».
Es una declaración que resume un modelo de entrenador que confía más en liberar a sus jugadores que en encorsetarlos con instrucciones específicas para cada rival. No hay pressing trap diseñado para el Madrid, no hay bloque bajo estudiado para el PSG. Hay un equipo que ha interiorizado una idea y la ejecuta con independencia del contexto.
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Una mentalidad que choca con el paradigma dominante
En un fútbol donde el análisis del rival y los ajustes tácticos han adquirido un protagonismo casi obsesivo, la postura de Kompany resulta refrescante y provocadora a partes iguales. La mayoría de los entrenadores de élite construyen su discurso sobre la adaptación al adversario. El belga hace exactamente lo contrario: elimina al rival del centro de la ecuación y pone al equipo en su lugar.
El resultado, al menos contra el Real Madrid, le da la razón.





