En la cumbre arbitral continental ya asoman dudas razonables sobre cómo se está interpretando y ejecutando la flamante tecnología.
El VAR aterrizó en el fútbol con la promesa de afinar la justicia arbitral, pero lejos de apagar incendios, sigue alimentando controversias. En el último Congreso Anual de Árbitros organizado por la UEFA en Bruselas, el debate volvió a ponerse sobre la mesa con tono firme.
Roberto Rosetti, máximo responsable del arbitraje europeo, marcó territorio y dejó claro que el rumbo necesita matices. “No podemos ir en la dirección de intervenciones microscópicas del VAR. Nos gusta el fútbol tal y como es”, afirmó el dirigente italiano marcándole un límite a la tecnología.
En ese escenario, el organismo continental plantea una futura temporada europea con cambios fuertes para los colegiados que tendrían su punto de partido en los playoffs de esta misma edición de Champions. El eje no pasa por eliminar la tecnología, sino definir con precisión hasta dónde tiene permitido intervenir sin alterar la naturaleza del juego.
Las manos, la zona gris del reglamento
Se estrecha el margen para la libre interpretación en las manos: desde ahora, cada impacto del balón en el brazo pasará por un filtro mucho más severo. La consigna es clara: valorar intención, gesto y si el futbolista amplía de forma deliberada su volumen corporal para interceptar la jugada.
Lee también
También se pondrá lupa en el equilibrio y en los rebotes a corta distancia, entendiendo que hay movimientos instintivos imposibles de corregir en décimas de segundo. La idea es desterrar los penaltis por contactos inevitables que tanto han limitado a los zagueros y despertado la furia en los banquillos.
Tolerancia cero a la dureza
En Bruselas han puesto el foco en un repunte preocupante de dureza en las denominadas faltas tácticas. La consigna es inequívoca: cualquier entrada que comprometa la integridad del rival será castigada sin contemplaciones.
Si el listón se aplica con rigor, más de un equipo que vive de frenar a base de interrupciones puede pagar un peaje demasiado alto.
Acelerar el reloj del fútbol
La UEFA avisó de que antes del próximo curso volverán a sentarse para pulir el reglamento, con la mirada puesta en posibles retoques que la IFAB (International Football Association Board) podría validar en febrero sobre córners y amonestaciones.
Pero el mensaje más rotundo fue otro: nada puede frenar el arranque del juego ni enfriar el pulso del partido. La consigna es acelerar las reanudaciones y blindar la intensidad.





