El técnico franjirrojo valora el triunfo ante el Drita como un punto de inflexión emocional y competitivo en la Conference League
El Rayo Vallecano ha certificado su presencia en los octavos de final de la UEFA Conference League tras una victoria contundente ante el Drita (3-0) en Vallecas. El técnico franjirrojo, Íñigo Pérez, se mostró visiblemente emocionado en rueda de prensa, calificando la fase de liga de su equipo con un ‘sobresaliente’. Tras evitar la ronda de ‘playoff’ y aliviar el calendario hasta marzo, el preparador navarro destacó la fiabilidad de figuras como Lejeune y la importancia estratégica de centrarse ahora en LaLiga y la Copa del Rey.
El entrenador no escondió que el recuerdo de Bratislava sigue presente. Allí, el Rayo dejó escapar una oportunidad que aún duele. Por eso, el partido ante el Drita no fue uno más. Fue una forma de cerrar heridas, de reafirmar convicciones y de poner en valor un proceso que no ha sido sencillo. El técnico lo resumió con una nota clara. Un nueve alto. El diez, dijo, habría sido ganar fuera.
Desde su llegada, Íñigo Pérez ha insistido en algo que ahora empieza a verse con nitidez. El grupo cree. Cree en las ideas, en el plan y en la manera de competir. Y eso, para un entrenador joven y cercano generacionalmente al vestuario, no siempre es fácil de lograr.
Un equipo peligroso sin el cartel de favorito que ha aprendido a competir sin complejos
El técnico fue claro al analizar el contexto del Rayo Vallecano en Europa. No son favoritos por estructura ni por músculo de club. Pero sí son un rival incómodo. Especialmente en partidos de ida y vuelta. Ahí, el Rayo se siente fuerte. Y lo demuestra.
Ante el Drita, el equipo supo mezclar verticalidad con pausa. Atacar cuando tocaba. Tener calma cuando el partido lo pedía. La estrechez del campo en Conference, lejos de ser un problema, se convirtió en una ventaja. Más cercanía al área. Más sensación de amenaza constante.
Íñigo Pérez destacó que el equipo hizo exactamente el partido que debía hacer. Sin ansiedad. Sin prisas innecesarias. Entendiendo que los encuentros, tarde o temprano, se abren. Esa madurez competitiva es una de las grandes conquistas del Rayo actual.
El entrenador también puso en valor el recorrido emocional del grupo. Recordó cómo llegaban hace dos temporadas. Las dudas. La irregularidad. Y cómo hoy ese mismo vestuario acepta ideas y convicciones sin rechistar. Para él, ahí está una de las claves del éxito.

Lejeune, Pacha Espino y un grupo que empieza a saborear Europa con naturalidad
En el análisis individual, Íñigo Pérez se detuvo en nombres propios. Florian Lejeune fue uno de ellos. Lo definió como un jugador especial. Fiable. Constante. Disponible siempre. Para el técnico, su edad es irrelevante. Lo importante es el rendimiento. Y Lejeune lo está disfrutando.
También destacó a Pacha Espino, un futbolista muchas veces infravalorado por etiquetas. Pérez subrayó su capacidad para manejar ambas piernas, su solidez defensiva y su importancia táctica. Un jugador que suma sin hacer ruido. Pero suma mucho.
Más allá de los nombres, el entrenador celebró un logro clave. Evitar una ronda extra. Sellar el pase directo a octavos. Aparcar la Conference hasta marzo. Eso alivia la carga de partidos y permite centrar el foco en LaLiga y la Copa del Rey.
Íñigo Pérez cerró con una reflexión sincera. Quizá los jugadores aún no son conscientes de lo que supone estar en octavos de una competición europea. Pero lo están. Y lo han ganado en el campo. Por eso, el sobresaliente no es exagerado. Es merecido.





