Una jornada repleta de sufrimiento, escenarios hostiles y clasificaciones ajustadas para Mallorca, Alavés, Osasuna y Getafe
La Copa del Rey volvió a entregar ese sabor imprevisible que la distingue. La jornada del martes mantuvo en vilo a más de un favorito, obligados a sobrevivir en campos incómodos y ante rivales valientes que reclamaron su espacio con ambición. Entre apuros, remontadas y finales tensos, solo los más precisos pudieron seguir adelante en un torneo que no perdona distracciones.
La excepción llegó desde el CD Guadalajara, donde un Estadio Pedro Escartín desbordó emoción con una clasificación histórica. No hubo casualidad ni fortuna desmedida, sino un equipo que entendió el momento y lo hizo suyo, construyendo una noche que ya pertenece a su identidad.
En paralelo, el cuadro gallego de Racing de Ferrol sufrió un golpe frustrante después de una actuación notable, mientras el Huesca aprovechó dos chispazos para imponerse con oficio y contundencia en A Malata.
La resistencia marca el camino de Mallorca, Alavés y Osasuna
El Mallorca vivió un duelo que cambió de ritmo sin aviso. Su ventaja parecía cómoda tras los goles de Llabrés y el doblete de Abdón, pero el Numancia empujó hasta asustar a un equipo que terminó defendiendo más de la cuenta. La madera evitó el empate y el final fue un recordatorio: la Copa no entiende de favoritismos.
En La Florida, el Alavés resolvió con más madurez que brillo. Carlos Vicente abrió la senda y el tanto en propia puerta de Tapiador encaminó una victoria manejada con paciencia. Toni Martínez cerró el 0-3, un resultado que oculta lo exigente que fue mantener el control sin regalar ritmo.
El duelo del Ebro ante Osasuna dejó un marcador sorprendente, un 3-5 que alternó dominio y fragilidad. El equipo navarro sufrió más de lo previsto, sostenido al final por la calidad de Raúl García de Haro, Moi Gómez y Sheraldo. Cada avance fue contestado y la victoria llegó por pura pegada, no por control sostenido.
Un Getafe al límite y un Racing de Ferrol que mereció más
En A Malata, el Racing de Ferrol volvió a encontrarse con su sombra habitual: generó, compitió y llegó, pero no acertó. El Huesca convirtió dos acciones aisladas en un triunfo práctico y encontró en Dani Martín un seguro para desactivar cualquier esperanza local.
El Getafe vivió una pesadilla en Navalcarnero. Del 2-0 en quince minutos al 2-3 en la prórroga, la reacción llevó la firma de Joselu, Mario Martín y Jorge Montes. El equipo de Bordalás estuvo a centímetros de despedirse, pero sobrevivió con carácter cuando más se complicaba la noche.

Guadalajara, protagonista de una noche para su historia
El zurdazo de Cañizo encendió el Pedro Escartín y escribió el capítulo más especial del Deportivo Guadalajara en la Copa. El Ceuta apretó tras el descanso e incluso rozó el empate, pero el conjunto morado mantuvo la calma y selló por primera vez su presencia en dieciseisavos. Un hito que trasciende el resultado: la afición celebró algo más grande que un pase, celebró identidad.





