Rayo Vallecano remonta en Granada CF y sella su pase a octavos de Copa del Rey en un Día de Reyes hostil

Periodista Deportivo |

El Rayo sobrevive al susto inicial y demuestra oficio competitivo en una noche marcada por el silencio de Los Cármenes

El Rayo Vallecano confirmó su billete a octavos con una remontada de equipo hecho. El contexto fue frío en lo climático y áspero en lo ambiental. Las gradas de Los Cármenes, semivacías por la protesta social, marcaron el pulso del partido. El Granada CF golpeó primero y agitó el guion esperado. La reacción visitante no fue brillante, pero sí firme. En eliminatorias así, ganar es saber resistir y ejecutar.

El gol de Pablo Sáenz activa las dudas y castiga la desconexión inicial del Rayo

El inicio fue incómodo para el equipo de Íñigo Pérez, superado en ritmo y segundas jugadas. El Granada CF salió con orgullo, consciente de que la Copa era un refugio emocional. A los nueve minutos, Pablo Sáenz aprovechó un rechace tras disparo de Rodelas para adelantar a los locales. El tanto reforzó la sensación de desorden en el Rayo, espeso con balón y lento en la presión. Rubén Alcaraz y Trigueros gobernaron el centro del campo durante muchos minutos. El descanso llegó con más preguntas que respuestas para los madrileños.

Íñigo Pérez ajusta piezas y Álvaro García cambia el rumbo tras el descanso

El Rayo regresó del vestuario con otra actitud y mayor agresividad. La presión se adelantó diez metros y el equipo empezó a vivir en campo rival. A los 49 minutos, Álvaro García encontró el premio con un disparo desde la frontal, favorecido por un rebote. El empate fue un golpe anímico para un Granada frágil. Con la entrada de Isi, De Frutos y Óscar Valentín, el dominio visitante se hizo constante. El partido empezó a inclinarse con claridad hacia el área nazarí.

El error de Astralaga y el gol de Pedro Díaz certifican la jerarquía rayista

Cuando el encuentro pedía pausa, apareció la acción decisiva. Pedro Díaz armó un disparo lejano que terminó en el 1-2 tras un fallo grave del guardameta local. El Granada, obligado a arriesgar, se partió en dos. En el descuento, una acción profunda de Ratiu acabó con un gol en propia puerta que cerró el marcador. El 1-3 refleja la diferencia de categoría mental entre ambos equipos. El Rayo avanza con desgaste, pero con la sensación de saber competir.