Corberán reconoce el sufrimiento ante el Cartagena y subraya la importancia del pase
El Valencia CF avanzó a la siguiente ronda de la Copa del Rey tras un partido que rozó el susto mayor en Cartagonova, sostenido en gran parte por la figura de Stole Dimitrievski, cuyo rendimiento volvió a ser diferencial cuando su equipo más lo necesitaba.
El conjunto de Carlos Corberán empezó mal, se atascó en fases largas del encuentro y concedió demasiadas transiciones, pero encontró en su guardameta la calma que no tuvo en su plan de partido. Pese al sufrimiento, el pase estará en el bombo del 9 de diciembre, y esa es la única noticia verdaderamente positiva de la noche.
El choque arrancó con un Cartagena valiente, organizado y dispuesto a disputar cada posesión con agresividad, algo que descolocó al Valencia en los primeros minutos. Corberán admitió la falta de claridad en salida y la precipitación con balón, y el equipo lo pagó con pérdidas que alimentaron cada contra local. En medio de ese escenario de dudas colectivas, Dimitrievski sostuvo al equipo con intervenciones clave que evitaron que el partido tomara un rumbo irreversible.

Dimitrievski se erige en héroe silencioso en un partido lleno de errores y falta de control
Las palabras del técnico lo dejaron claro: “Dimitrievski ha sido clave para que el Valencia esté en la siguiente ronda”. No fue una frase hecha. El guardameta macedonio firmó paradas que cambiaron la narrativa del duelo, especialmente en el tramo en el que el Valencia más sufría y menos claridad tenía para interpretar la presión o el ritmo del encuentro. Mientras el equipo se precipitaba intentando finalizar sin construir y concedía metros al rival, Dimitrievski respondió con autoridad en cada llegada peligrosa del conjunto cartagenero.
El propio Corberán defendió la intensidad del equipo, aunque reconoció que el manejo del balón fue pobre y que las decisiones en campo rival estuvieron lejos del plan previsto. El Cartagena aprovechó ese desorden para castigar en cada transición y obligó al Valencia a refugiarse en su portero más de lo esperado. Aun así, el compromiso del grupo para pelear cada balón y sostener el partido hasta el pitido final fue uno de los pocos aspectos positivos que destacó el entrenador.
Las rotaciones pesaron más de lo previsto y dejaron un partido difícil de digerir
Con un once lleno de jugadores poco habituales, el Valencia acusó la falta de ritmo y la falta de automatismos en zonas donde el rival más apretó. Corberán insistió en que necesita a todos los futbolistas enchufados para afrontar una semana con tres partidos en menos de setenta y dos horas, pero también admitió que el equipo generó suficientes ocasiones como para no haber llegado con el agua al cuello hasta el penalti decisivo.
El entrenador pidió prudencia y prometió un análisis más profundo de un encuentro extraño, acelerado y sin control arbitral en muchos tramos. Lo que sí quedó claro es que, sin Dimitrievski, la historia habría sido muy distinta.





