Solo el 2% de las entradas de la Real Sociedad cuestan menos de 100 euros mientras la RFEF cobra más por ver la Copa que por asistir a la final de la Champions League
La ilusión de los aficionados del Atlético de Madrid y la Real Sociedad por la final de la Copa del Rey del próximo 18 de abril en La Cartuja de Sevilla ha chocado de frente con una realidad que ha convertido la indignación en el sentimiento predominante: las entradas cuestan entre 89 y 282 euros, con las más baratas de visibilidad reducida y prácticamente agotadas. Solo el 2% de las localidades asignadas a la Real Sociedad cuestan menos de 100 euros y el 35,3% del total se sitúa entre 236 y 282 euros. Una política de precios que convierte la final más bonita de la temporada en un evento para los más pudientes.
La más cara de Europa y más que la Champions
El estudio de la asociación Football Supporters Europe (FSE) comparó en 2024 el precio de las entradas de las finales de Copa en 20 países europeos y España encabezó el ranking con la localidad más barata a 85 euros. La media europea era de 28 euros y la más asequible era la de Moldavia con 5 euros. Pero la comparativa más llamativa es la doméstica: la final de la Champions League de esta temporada tiene la entrada más barata a 70 euros, es decir, cuesta menos ver la final del torneo más importante del mundo que la Copa del Rey en España.
El factor del poder adquisitivo agrava aún más el diagnóstico. En España, la entrada más barata representa el 94% del salario medio diario del país. En Inglaterra, donde la localidad más económica cuesta 50 euros, solo representa el 40% del salario diario medio. Un aficionado español hace un esfuerzo económico proporcionalmente mucho mayor que cualquier otro europeo para ver su final de Copa.
Una escalada de precios sin freno: 122% más cara que en 2024
La evolución de los precios en los últimos años es reveladora. En 2024 la entrada más barata costaba 40 euros. En 2025 subió a 72 euros, un 80% más. En 2026 ya llega a 89 euros con visibilidad reducida, lo que supone un 122,5% más que hace apenas dos años. Las entradas más caras han seguido el mismo camino: 220 euros en 2024, 270 en 2025 y 282 en 2026. Si se mira una década atrás, en 2015 había ocho tipos de localidades por debajo de 100 euros y la más cara costaba 190 euros.
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La indignación de las peñas y los accionistas
Las reacciones de las masas sociales de ambos clubes no se han hecho esperar. Eduardo Fernández, presidente de la Unión Internacional de Peñas del Atlético, fue contundente: «Son precios absolutamente desproporcionados y nos parecen un abuso hacia los aficionados. La Federación no debería gestionarse buscando principalmente un beneficio económico. Los clubes finalistas se deberían haber plantado defendiendo a sus seguidores.
» Por parte txuri-urdin, la Asociación Txuri Urdinak Akziodunen Elkartea, que agrupa a accionistas minoritarios y abonados de la Real Sociedad, expresó en un comunicado «el malestar por los precios de la final, que son elevados, sobre todo en las circunstancias actuales, y penalizan a ambas aficiones.»
La RFEF, gestora de fondos públicos con precios de mercado privado
El debate de fondo va más allá de los precios concretos. La RFEF es un organismo privado con libertad para fijar precios, pero también es una entidad sin ánimo de lucro que gestiona fondos públicos y desempeña funciones públicas. Uno de los artículos de sus estatutos es el de proteger y desarrollar el fútbol español.
La pregunta que muchos aficionados se hacen es si establecer precios que impiden la asistencia de miles de seguidores fieles es compatible con esa misión. La institución que preside Rafael Louzán ha abrazado la lógica del fútbol para las clases pudientes mientras los clubes finalistas mantienen una postura pasiva que muchos interpretan como connivencia con el modelo.





