El entrenador del Submarino Amarillo hace hincapié en la motivación para el duelo a único partido en Lebrija.
El Villarreal se adentra en territorio trampa y Marcelino lo sabe mejor que nadie. El asturiano, curtido en mil batallas coperas, reconoce que el viaje a Lebrija no invita al exceso de confianza. Para él, la llave del cruce pasa por la actitud: sin intensidad, no hay billete para la siguiente estación.
El entrenador insiste en que el duelo ante el Antoniano no será un paseo. La Copa, a partido único y en campo ajeno, tiende emboscadas a cualquiera. Y el amarillo, que viene de experiencias discretas, no está para regalar minutos ni concesiones.
Un escenario hostil
La velada apunta a ser un desafío complejo: un campo con frío intenso, un rectángulo mínimo que favorece el balón bombeado y un césped propio de categorías modestas, sazonado por la presión de una afición que vivirá la visita del Villarreal como un acontecimiento mayor.
El Antoniano, con Lolo Rosano al mando, irá al límite en cada disputa, fiel a un guion que ya sufrió el Castellón en la ronda anterior. El conjunto sevillano convirtió su campo en una trampa perfecta para tumbar a los albinegros y hoy quiere repetir la fórmula ante los amarillos.
En lo futbolístico, el Villarreal llega a Lebrija con viento a favor en Liga tras encadenar cinco victorias, aunque aún escuecen los golpes europeos, desde el resbalón en Chipre hasta la goleada recibida en Dortmund.

Rotación para oxigenar
La amplitud del plantel le permite a Marcelino rotar sin perder competitividad, reservando minutos de carga y protegiendo a quienes acumulan desgaste. Solo faltarán los lesionados de larga duración Logan Costa y Willy Kambwala.
El once que podría plantear ante el Antoniano sería: Arnau Tenas; Pau Navarro y Sergi Cardona en los laterales; Rafa Marín y Renato Veiga en la zaga; Pape Gueye junto a Thomas Partey o Dani Parejo en la medular; Ilias Akhomach y Solomon en los extremos; Mikautadze y Oluwaseyi en ataque.
El entrenador del mes
Marcelino finalizó un noviembre de galardón: pleno de victorias, un salto firme hasta la tercera plaza y el reconocimiento como mejor técnico del mes en LaLiga. El Villarreal, bajo su mando, encendió motores hasta colocarse a solo dos puntos del Barcelona, confirmando una reacción que ya no admite dudas.
El conjunto amarillo encadenó triunfos de peso (en Cornellà, en San Sebastián y dos veces en La Cerámica) para elevar al asturiano por encima de Simeone y Flick en la votación final. «El premio es de los futbolistas”, confesó con humildad el comandante del Submarino Amarillo.





