El Athletic afronta la visita a Ourense en Copa con el desprecio público del alcalde hacia el club rojiblanco

Periodista Deportivo | | Actualizado:

La reacción en Bilbao crece tras unas declaraciones que minimizan el duelo copero y cuestionan el estado del Couto

El cruce de Copa entre el Athletic Club y el Ourense CF nació envuelto en una polémica inesperada. El alcalde Gonzalo Pérez Jácome despreció públicamente al rival y al estadio del Couto, alimentando un debate que ha encendido al entorno rojiblanco. La afición del Athletic ha interpretado el gesto como una motivación extra para responder desde el campo y defender un orgullo que siempre se agita en escenarios adversos.

Alcalde de Ourense: «Al Ourense CF le tocó la pedrea del bombo en la Copa del Rey. Jugará con el Bilbao»

Una declaración que desató indignación y que definió al Couto como el peor estadio de una capital de provincia

El alcalde afirmó que el Couto, propiedad de la Xunta de Galicia, representa “una muestra más de la discriminación con nuestra ciudad”, llegando a catalogarlo como “el peor campo español de una capital de provincia”. El mensaje no tardó en viralizarse. Moretones dialécticos que cayeron especialmente mal en Bilbao, donde se percibió un tono innecesario hacia un rival histórico que vive la Copa con pasión.

La intención municipal de añadir gradas supletorias para reforzar el aforo refleja la dimensión del encuentro y el interés que ha generado. Aun así, las palabras de Jácome han tapado cualquier detalle organizativo, focalizando la narrativa en un desprecio que no encaja con la liturgia emocional del torneo. El Athletic se mueve bien en ambientes cargados, acostumbrado a que otras ciudades quieran convertir su visita en un acontecimiento. Esta vez, el desencanto vino desde la propia institución local.

La afición rojiblanca respondió con serenidad, asumiendo que el comentario solo servirá como combustible competitivo. En redes celebran que el equipo llegue estimulado por un contexto que encaja con la identidad del club. Nada moviliza más a la grada bilbaína que la necesidad de demostrar carácter lejos de casa.

Una oportunidad para reivindicar identidad y transformar un gesto desafortunado en motivación deportiva

La plantilla del Athletic encara el duelo con la profesionalidad habitual. Ernesto Valverde conoce bien la importancia emocional de la Copa y entiende que este tipo de episodios pueden reforzar el mensaje interno. El técnico suele insistir en la necesidad de concentrarse en el juego, aunque no es ajeno al simbolismo que rodea estos partidos.

Ourense se prepara para recibir al actual campeón con un estadio modesto pero con un ánimo que crece tras cada cruce mediático. Para el Athletic será un día de esos que definen carácter, obligados a gestionar un césped exigente, un rival intenso y una atmósfera que mezclará ilusión local con la tensión generada por las declaraciones del alcalde.

En Bilbao la lectura es clara. No se trata de responder con palabras, sino de hacerlo con fútbol. El club ha mostrado ejemplaridad al no entrar en confrontaciones públicas, reforzando el enfoque competitivo. La Copa siempre recuerda que la esencia está en el campo. Y ahí, donde no caben discursos, el Athletic quiere reivindicar su grandeza.