Los datos de los últimos 20 derbis y el historial copero dicen que la remontada es casi imposible, pero el fútbol guarda siempre un resquicio
Solo uno de los dos equipos vascos estará en la final del 18 de abril en La Cartuja de Sevilla. Este miércoles en Anoeta se decide quién. Y la situación de partida no puede ser más clara: la Real Sociedad juega en casa, llega con un gol de ventaja obra de Beñat Turrientes en San Mamés, está por encima del Athletic en la tabla clasificatoria y viene de ganar en Son Moix con el propio Turrientes como MVP junto a Jon Gorrotxategi. El Athletic, mientras tanto, necesita remontar después de soltar un petardazo en Vallecas en el que solo la actuación de Unai Simón, el MVP de esa noche, salvó un punto ante un Rayo claramente superior.
Los números no acompañan al Athletic
Quien busque argumentos estadísticos para creer en la remontada rojiblanca va a tener que buscar mucho. En los últimos 20 derbis entre Real Sociedad y Athletic, los leones han ganado apenas 5, con 5 empates y 10 derrotas. La tendencia reciente no invita al optimismo.
El historial copero es todavía más contundente. El Athletic ha disputado 12 eliminatorias a doble partido en la Copa del Rey tras perder en la ida como local en San Mamés, y solo ha superado una: ante el Real Murcia en octavos de final en 1955. Setenta y un años sin remontar en esa situación concreta es un dato que pesa.
A eso hay que añadir que las remontadas a domicilio en semifinales de Copa son una rareza histórica. Solo hay dos registradas y las dos son del Real Madrid: ante el Athletic en 1970 y ante el Barça en 2023.
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Las bajas complican aún más el escenario
Pellegrino Matarazzo no podrá contar con Take Kubo ni con Orri Oskarsson, además de las ausencias ya conocidas de Odriozola y Rupérez. Pero las bajas del Athletic son más determinantes en este contexto. Nico Williams no estará, tampoco Yeray, Beñat Prados, Egiluz ni Maroan. Íñigo Ruiz de Galarreta apunta a ser otra baja más y Mikel Jauregizar llegará como mucho al 50%, lo que deja al equipo de Valverde con un centro del campo claramente mermado frente a la sala de máquinas más en forma del equipo txuri urdin.
El resquicio existe y el papel de cordero le sienta bien al Athletic
Dicho todo lo anterior, el 0-1 no es definitivo. La cosa está parcialmente abierta y el Athletic tiene algo a su favor: le va bien el papel de víctima. Iñaki Williams suele rendir más cuando llega en silencio que cuando aparece crecido en los grandes escenarios. Y el puñetazo en la mesa que dio Unai Simón con su rajada en Vallecas, aunque controvertido, puede ser exactamente el chispazo que necesita un vestuario que llega a Anoeta con las orejas tiesas.
La Real Sociedad huele la sangre y va a ir a muerte, que es lo lógico en su situación. Pero la magia del fútbol es que es imprevisible. Y ese resquicio, por pequeño que sea, es suficiente para que el derbi de este miércoles valga la pena.





