Un triunfo correcto del equipo txuriurdin en un partido incómodo que exigió calma, ajustes y el impulso decisivo de Sadiq y Goti
La Real Sociedad resolvió un trámite más complejo de lo esperado en el Estadi Municipal de Reus, donde necesitó tiempo, cambios y precisión para romper un partido tenso. La primera mitad fue fría, sin ritmo y con un rival ordenado que aprovechó su estadio y su ilusión para incomodar a un equipo que tenía la obligación de avanzar. Tras el descanso, el conjunto txuriurdin impuso lógica, talento y físico, encontrando en Mikel Goti y Umar Sadiq la claridad que había faltado en los primeros 45 minutos.
El plan de Sergio Francisco terminó funcionando desde la calma y la insistencia. La Real no se aceleró ante un guion incómodo, resistió el empuje local y aseguró su presencia en una tercera ronda donde el nivel de exigencia aumentará de forma notable. El paso está dado y la eliminatoria queda archivada, pero con matices que el equipo tendrá que corregir.
Un primer tiempo espeso y con avisos del Reus que incomodaron a la Real
El duelo arrancó sin chispa. La Real intentó llevar la iniciativa, pero la defensa ordenada del Reus redujo espacios y forzó ataques previsibles. No hubo ocasiones claras hasta pasada la media hora, cuando Zakharyan buscó portería desde un centro envenenado que abrió por fin un escenario más activo.
Gorka Carrera tuvo otra opción clara antes del descanso, bien resuelta por el portero Parra. Y lejos de apagarse, el Reus respondió: Andy Alarcón remató a punto estuvo de adelantar a los locales y, poco después, Casals probó desde dentro del área. Fueron dos avisos que retrataron la falta de control real del conjunto donostiarra en esa fase.

La Real ajusta, acelera y decide con Goti y Sadiq
El descanso activó a la Real. Con los cambios, el ritmo cambió. Una jugada por banda izquierda terminó siendo clave: centro de Barrenetxea, prolongación de Umar Sadiq y llegada de Mikel Goti para firmar el 0 1 con tranquilidad.
El gol alivió a la Real, aunque el Reus no desapareció.
Guedes y Carrera rozaron el segundo tanto en acciones aisladas, pero la jugada más peligrosa volvió a ser local: un tiro de Pol Fernández al palo que pudo cambiar el desenlace.
Con el reloj en contra, la Real retomó el control y terminó cerrando el partido en el añadido. Sadiq provocó un penalti y lo transformó él mismo para poner el 0 2 definitivo. Fue el golpe que certificó una clasificación trabajada y que evitó cualquier sobresalto final.





