El idilio total de Eder Sarabia: de la llamada que cambió su vida al ‘lugar en el mundo’ donde el Elche ya hace historia

Periodista Deportivo |

Eder Sarabia cerró un 2025 perfecto con el Elche y no oculta su felicidad. El Martínez Valero tiene nuevo ídolo.

Fue el gran acierto de Bragarnik. La llamada a Eder Sarabia para guiar el proyecto en aquel junio de 2024 está rindiendo sus frutos. Hoy, el franjiverde es una de las revelaciones de LaLiga y el entrenador vive uno de los mejores momentos de su carrera.

“El Elche es mi casa, mi lugar en el mundo ahora mismo”, afirmó Eder desnudando su felicidad por manejar los hilos de un modesto equipo con gran ambición. En esa dirección, el bilbaíno subrayó que quiere seguir “haciendo historia” con los ilicitanos.

Un 2025 inolvidable

Hay triunfos que funcionan como radiografías de una temporada. El Elche bajó el telón de 2025 con una goleada a un rival directo, alcanzó los 22 puntos y respiró aliviado cuando aún quedan seis por disputarse antes del freno del campeonato.

El equipo de Sarabia cerró un círculo perfecto: abrió el año con un 4-0 en Copa y lo clausuró con otro 4-0 en Liga, esta vez ante el Rayo. Con el descenso a siete puntos, la permanencia deja de ser un deseo y empieza a parecer un punto de partida.

Sarabia lo dejó claro: “No nos vamos a poner techo”. En ese sentido, el míster elogió la labor de futbolistas como el murciano John Donald y el portugués Martim Neto.

La fortaleza del Martínez Valero

El Elche no conoce la derrota en su casa. En esta primera vuelta, los franjiverdes se hicieron fuertes en el Martínez Valero. “Seguir invictos en casa es la consecuencia de ir haciendo las cosas bien. No nos sentimos inferiores a nadie”, sentenció Sarabia.

Regalo de navidad a la plantilla

El equipo ilicitano bajó la persiana antes de Navidad con premio incluido. Tras cumplir el objetivo fijado por Sarabia (más de cinco puntos en los tres últimos partidos), la plantilla inicia el descanso y no volverá al trabajo hasta el 29 de diciembre, con un día extra ganado sobre el calendario inicial.

No es un gesto menor, sino una forma de gestionar el vestuario. Sarabia cree en los acuerdos y los cumple: exigencia cuando toca y confianza cuando se responde. El mensaje es claro: aquí se descansa cuando se rinde, y se vuelve a apretar sin excusas cuando el calendario lo reclama.