El Betis se la juega en Atenas en el peor momento: crisis, dudas sobre Pellegrini y el reto histórico de los cuartos de Europa League

Periodista Deportivo |

Dos derrotas ante Sevilla y Getafe han agrietado el proyecto verdiblanco: el Olímpico de Atenas dictará sentencia sobre un equipo desdibujado y sin equilibrio

El Real Betis aterriza en Grecia en el momento más convulso de la temporada. Lo que hace pocas semanas era un camino firme hacia la consolidación europea se ha transformado en una crisis profunda. Dos mazazos consecutivos lo explican: la ventaja desperdiciada en el derbi ante el Sevilla y la caída ante el Getafe en el Coliseum. Este jueves, el Estadio Olímpico de Atenas no solo dictará sentencia en los octavos de la Europa League. También medirá la temperatura real de un proyecto que empieza a agrietarse.

Un equipo desdibujado y sin equilibrio

El problema no es solo matemático. Es de sensaciones. Manuel Pellegrini, que siempre encontró soluciones, parece haber perdido el equilibrio del equipo. Jugadores clave rinden muy por debajo de su nivel habitual. Además, el sistema de rotaciones, tan criticado en Getafe, se ha desmoronado. La incapacidad para cerrar partidos, como ocurrió en el derbi, ha dejado tocada la confianza del grupo.

Por ello, y por primera vez, las dudas sobre Pellegrini han saltado de la grada a los despachos del club. Su gestión de piezas como el Chimy Ávila, Riquelme y Deossa está bajo la lupa.

El factor Amrabat y la incógnita Antony

En medio del ruido, el vestuario se agarra a dos novedades. La primera es la vuelta parcial de Amrabat a los entrenamientos, el único clavo ardiendo para recuperar fiabilidad defensiva. La segunda es la gestión de Antony, que arrastra problemas de pubalgia. El extremo deberá decidir si fuerza en el Olímpico de Atenas para liderar un ataque que fue un desierto ante el Getafe.

Una oportunidad histórica para resetear la temporada

A pesar del ruido externo, el vestuario tiene ante sí una oportunidad de oro. El choque ante el Panathinaikos es la llave para una clasificación histórica a los cuartos de la Europa League, una barrera que el Betis ansía derribar. Además, el resultado en Atenas condicionará directamente el ambiente del siguiente partido en casa. El Celta visita La Cartuja el próximo domingo en lo que será una final por la quinta plaza.

En consecuencia, el Betis de Pellegrini se la juega a una carta. Es el momento de demostrar si este equipo tiene el orgullo necesario para levantarse o si la crisis de identidad terminará por devorar una temporada que prometía ser histórica.