El Celta de Vigo firma un partido impecable en Croacia y ya suma 9 puntos para soñar con los 24 mejores de la Europa League
El Celta de Vigo salió a Zagreb sin dudas, sin miedo y sin freno. El resultado: un 0-3 incontestable, la quinta victoria consecutiva del equipo de Claudio Giráldez y un golpe en la mesa en Europa. Tres partidos ganados en esta fase de liga, nueve puntos y pie y medio en la siguiente ronda. Partido perfecto en control, eficacia, ritmo y madurez competitiva.
Los más de 700 celtistas desplazados no tuvieron que esperar ni tres minutos para celebrar. Pablo Durán inauguró el marcador con un tiro raso tras pase de Iago Aspas y, desde entonces, el Celta se sintió dueño del partido: presión alta, ritmo limpio con balón y una defensa sólida que anuló por completo al Dinamo Zagreb.
Un primer tiempo demoledor: dos goles de Durán, ataque letal y seguridad defensiva nunca vista
El equipo gallego no se conformó con el 0-1. Bryan Zaragoza, eléctrico en banda, firmó el 0-2 tras una jugada individual que terminó en gol con desvío de Sergi Domínguez. Poco después, otro contragolpe perfecto: Aspas dirige, Bryan asiste y Durán empuja. Minuto 30 y 0-3.
En defensa, Starfelt, Carlos Domínguez y Iván Villar sostuvieron todo. Incluso cuando Ljubicic mandó un tiro al palo, el Celta respondió con calma, orden y personalidad.
Pablo Durán se fue al descanso con doblete. Bryan Zaragoza, con asistencia y desequilibrio constante. Aspas, haciendo de brújula y maestro de todos los ataques.

Segunda parte de control: cambios inteligentes y cero sufrimiento para cerrar el triunfo
El Dinamo realizó cambios para intentar reaccionar, pero no tuvo espacio. Giráldez movió piezas para dosificar fuerzas: entraron Borja Iglesias, Ferran Jutglà, Yoel Lago, Damián Rodríguez y Hugo Sotelo.
Mientras tanto, el Celta siguió tocando, enfriando el partido y obligando al rival a correr detrás del balón.
El equipo croata solo inquietó con un lanzamiento de falta que tapó Iván Villar. Nada más. Cuando el árbitro señaló el final tras tres minutos añadidos, el resultado reflejaba lo evidente: superioridad absoluta del Celta de Vigo.




