Giráldez celebra el pase a octavos del Celta: «Hay que soñar»

Periodista Deportivo |

El técnico destaca la ambición del equipo y resta importancia al rival: «Aston Villa o Lyon, dos equipos muy difíciles»

Claudio Giráldez se mostró «muy contento» tras clasificar al Celta de Vigo para los octavos de final de la Europa League. El técnico porriñés definió a los suyos como un equipo «muy serio» y analizó con satisfacción un partido que, según explicó, terminó por encarrilarse con el gol del sueco Williot Swedberg superada la hora de juego.

«Estamos en octavos, que es donde queríamos estar», arrancó el entrenador, que reconoció que el tanto de Swedberg no solo inclinó el marcador, sino que cambió el escenario emocional del choque. «El gol nos dio tranquilidad para jugar los últimos minutos sabiendo que teníamos la eliminatoria en nuestra mano», subrayó.

El partido, tal y como lo habían imaginado

Giráldez explicó que el desarrollo del encuentro siguió en buena medida el guion previsto. «El PAOK se encerró esperando que nos equivocáramos para llegar vivos a los minutos finales y que la tensión del marcador nos pesase», analizó el técnico, satisfecho por cómo sus jugadores gestionaron esa situación.

No todo fue perfecto. El entrenador admitió que en el primer tiempo hubo «algún desajuste» que permitió a los griegos disponer de alguna oportunidad a balón parado. Sin embargo, subrayó que el rival «prácticamente no nos ha generado nada» en el cómputo global, especialmente tras el descanso, cuando los visitantes apenas inquietaron la portería de Radu.

Con respecto a la ida, Giráldez destacó una mejora clara en la actitud del equipo. «Me gustó que hemos sido más ambiciosos», señaló, convencido de que el Celta dio un paso adelante en personalidad y convicción.

Un logro que va más allá de lo esperado

Para el técnico celeste, alcanzar los octavos tiene un valor añadido por el contexto en el que se produce. Considera que es un logro que, en cierto modo, no les «corresponde» dada «la juventud de la plantilla y la reconstrucción del club», un proceso que todavía está en marcha pero que empieza a ofrecer resultados visibles en el escaparate continental.

Es una declaración que habla tanto de honestidad como de ambición contenida. El Celta sabe de dónde viene y valora el camino recorrido, pero no quiere conformarse con lo conseguido.

El sorteo, lo de menos: «Me da un poco igual»

Con los octavos asegurados, Giráldez restó importancia al rival que le toque en el sorteo. Le da «un poco igual» enfrentarse al Aston Villa o al Olympique de Lyon, a los que calificó como «dos equipos muy difíciles, los mejores en la fase de grupos, y llegarán más frescos que nosotros».

Una declaración que no esconde las dificultades que se avecinan, pero tampoco las teme.

El mensaje final: disfrutar y soñar con cuartos

El discurso de Giráldez cambió de tono al mirar hacia adelante. Sin perder la prudencia, el técnico apuntó alto. «A partir de ahora todo va a ser más complicado, tenemos que asumir ese reto y disfrutar de estar en octavos y soñar con clasificarnos para cuartos», sentenció.

Un Celta que vuelve a sentirse competitivo en Europa y que, con un técnico joven y una plantilla en construcción, empieza a ilusionar más allá de Balaídos.