La filosofía del Athletic coarta el fichaje de una joven estrella con origen vasco: Mikel Gogorza brilla en la Europa League con el Midtjylland danés
El Midtjylland es una de las revelaciones silenciosas en la Europa League, con cuatro victorias en cuatro jornadas. Pero lo que despertó curiosidad en España, especialmente en Euskadi, tiene nombre y apellido vasco: Mikel Johan Gogorza Krüger-Johnsen, un joven extremo de solo 19 años que está dejando huella en Dinamarca.
Su historia es un laberinto de raíces: su padre nació en Baiona, su madre es danesa y él vino al mundo en Bergen, Noruega. Por ese entramado de orígenes, Mikel no encajaría dentro de la filosofía del Athletic, pese a declararse seguidor rojiblanco desde niño.
En su camiseta figura Gogorza, el apellido de su padre, y parte de su familia continúa en Errenteria.
Se reabre el debate
Las deslumbrantes actuaciones y su potencial reavivaron el debate en San Mamés respecto a la filosofía del club. Un gran número de aficionados rojiblancos considera que el origen vasco del atacante debería otorgarle una oportunidad en Bilbao.
Gogorza llegó a Dinamarca con 14 años tras formarse en varias academias danesas. Su crecimiento ya lo puso en la órbita de las juveniles del equipo rosa.

Talento precoz y futuro prometedor
Gogorza debutó en la Superliga danesa en la temporada 23/24, convirtiéndose en el tercer jugador más joven en hacerlo con el Midtjylland. Sus números ya hablan por sí solos: tres goles y ocho asistencias en 31 partidos. Su proyección despertó el interés del Oporto, aunque el club danés lo blindó con contrato hasta diciembre de 2029.
Imparable en la Europa League
El Midtjylland pasó por arriba al Celtic (3-1) en la última jornada de la Europa League y encadenó su cuarto triunfo al hilo, llevándolo al inesperado liderato en la clasificatoria. Gogorza fue la gran figura de los locales.
El extremo lleva tres goles y una asistencia en 13 partidos jugados con los daneses.
Un padre con sangre rojiblanca
En Euskadi, su historia genera una mezcla de orgullo y melancolía. Su padre es seguidor acérrimo del Athletic. Por eso, resulta paradójico que un chico con tanto vínculo vasco no pueda vestir de rojiblanco, mientras otros con lazos más difusos sí lo hayan logrado. El debate está servido.




